El Dalai Lama, de 72 años, denunció el lunes 10 de marzo la represión china en Tíbet, en una declaración de inhabitual severidad coincidiendo con los 49 años de su fuga de Lhassa a la India. El Premio Nobel de la Paz 1989, que desde hace seis meses cuenta con un respaldo creciente en Occidente, protestó contra las "violaciones enormes e inimaginables de los derechos humanos" cometidas por China en Tíbet, que van "hasta la negación de la libertad religiosa".