Bela mira a través de la ventana congelada de su clase en la escuela de Nagykallo, en Hungría. Sus pensamientos, los de un niño, estarán probablemente muy lejos de los problemas entre Rusia y Ucrania que han derivado en el corte del suministro de gas desde Rusia. Lo que él no sabe es que de persistir la crisis, su vida se verá afectada muy seriamente. Han pasado tres días desde que Hungría comenzó a tener problemas de suministro, lo que ha provocado una situación de emergencia en el país. Las autoridades locales han cerrado escuelas, dejando a los 2.300 alumnos del pueblo de Bela sin recibir clases hasta el 19 de enero de 2009. Los sistemas de calefacción obsoletos que utilizan las escuelas públicas no permiten que el gas de emergencia, de muy baja calidad, sea utilizado, ya que no podría proveer las temperaturas que se necesitan para climatizar las escuelas, institutos, escuelas vocacionales, librerías y centros culturales.