La palabra flamenco suena a calor, a sur. Por lo menos en España, donde el flamenco es más música que animal. Pero si aclaramos que el flamenco del que hablamos es alemán, el calor se borra de un plumazo. Que se lo digan a un grupo de estas aves que se baña en el zoo de Wilhelma de Stuttgart, con más frío que 'duende'.