MADRID.- Manuel Pizarro prefiere ser ministro de Justicia e Interior a vicepresidente económico. De hecho, no será el hombre contra Solbes, aunque en campaña vaya a cumplir un papel económico. Desde que Rajoy se acercó al ex presidente de Endesa para ficharle, Pizarro dejó claro que sólo le interesaba el derecho y el orden. Y eso es lo que le ha ofertado, al final, el líder del PP.
Manuel Pizarro hila fino. El ex presidente de Endesa sólo ha tenido un sueño que le arrastrara a la política: ser ministro de Justicia e Interior. Y eso es lo que ha pedido a Mariano Rajoy y, según fuentes solventes, le ha sido concedido. Cuando esta mañana Rajoy ha declarado en el Forum Nueva Economía que el ex presidente de Endesa no ha recibido la oferta de ser vicepresidente económico, decía la verdad.
Como el puntilloso jurista y cumplidor de la ley que es, el mismo Pizarro era consciente de que su cargo como presidente de Endesa, la primera eléctrica del país, le había convertido en un ministro económico "cojo" para un hipotético Gobierno de Rajoy. Cada asunto que se abordara en el Consejo de Ministros que estuviese vinculado a Endesa, le obligaría a ausentarse del Gabinete. Es decir, en todas las decisiones de política energética en las que Endesa estuviese tocada -subida de tarifas, fusiones, compras- Pizarro se debería abstener. Si no cualquier decisión sobre energía del Gobierno sería recurrible. Así lo tuvo que hacer Rato cuando el Consejo afectaba a sus negocios familiares, o los ex ministros Jesús Posada y Miguel Arias Cañete. Y así se establece en el artículo 7 de la Ley 5/2006 sobre la regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los Altos Cargos de la Administración General del Estado.
A Manuel Pizarro siempre le ha apasionado el derecho. No en vano, fue número uno de su promoción de abogados del Estado y durante los casi tres años que duró el asalto a Endesa con las opas de Gas Natural, E.on y después Enel-Acciona, él mismo se implicó notablemente en la defensa jurídica que organizaron el equipo de abogados de Endesa, un equipo que fue reconocido luego con diferentes premios internacionales. Además, Pizarro ha explicado siempre a propios y extraños su pasión por la ley y el derecho. No le importaría ser recordado, además de como ministro de Justicia e Interior, como un ilustrado, a imagen y semejanza de uno de sus más admirados personajes históricos, Gaspar Melchor de Jovellanos, analista de problemas jurídicos, políticos y económicos. El mejor ilustrado español del siglo XVIII.
Cuando anoche la noticia de que el ex presidente de Endesa aceptaba ser número dos por Madrid saltó a la palestra, su entorno más cercano se quedó de una pieza. Es verdad que a sus amigos y familia les había asegurado que no iba a entrar en política, salvo que obtuviera el galardón que pondría broche de oro a su carrera profesional, la cartera de Justicia e Interior. Y a todas luces, lo ha conseguido. Aunque este extremo no ha sido confirmado por Pizarro, con el que esta web ha tratado de ponerse en contacto esta mañana.
El Ministerio de Justicia e Interior ya estuvo unido en tiempos de Felipe González, y cayó en manos de otro turolense, Juan Alberto Belloch -Belloch nació en Mora de Rubielos, mientras que Pizarro es de Teruel capital-.
Mariano Rajoy, consciente de que el 9-M es su última oportunidad política, ha tanteado también otros fichajes de oro, como es el del secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, hoy ejecutivo de Lehman Brothers España. De Guindos, como al principio Pizarro, se ha resistido a las tentaciones de Rajoy.
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