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¿Por qué los gemelos tienen huellas dactilares diferentes?

  • No todo depende de la genética
Por ESTHER SAMPER (SHORA)
Actualizado 10-03-2008 21:28 CET

Han vuelto a aparecer en las noticias unos trillizos idénticos con iguales huellas dactilares. Una información errónea, puesto que éstas son distintas y dependen del ambiente en el útero materno y no del ADN.

Parece que está últimamente de moda eso de anunciar "trillizos" completamente idénticos. Hace alrededor de medio año se anunciaban unos trillizos idénticos españoles con unas "supuestas" huellas dactilares idénticas. Y, ahora, se vuelven a anunciar otros de Nueva York pero, eso sí, aderezados como "una revolución científica". ¿Acaso los grandes medios no tienen una hemeroteca para comprobar noticias que se repiten y darse cuenta de que realmente no son tan excepcionales ni revolucionarias? ¿O hacen caso a la máxima: "No dejes que la realidad te estropee una buena historia"?

Los gemelos son idénticos, genéticamente hablando. Eso también incluye a los erróneamente llamados trillizos, que realmente son gemelos pero en lugar de ser dos, como suele ser lo normal, son tres. Los "trillizos" parten de un mismo óvulo fecundado (zigoto) que, por razones que aún no conocemos, se divide, formándose dos zigotos. Después, uno de ellos vuelve a dividirse y se obtienen tres zigotos que formarán tres embriones distintos pero iguales en cuanto a ADN.

Cuando nazcan y vayan creciendo irán forjando su propia personalidad pero seguirán siendo muy similares o prácticamente iguales en cuanto el aspecto. Sin embargo, son esas pequeñas diferencias que puedan existir entre ambos lo que nos indica que no todo está gobernado por el genoma. Características como los lunares, la altura, el peso, el timbre de la voz, son rasgos que pueden ser distintos entre ambos porque es el ambiente el que tiene una influencia más importante sobre éstos.

El ejemplo más claro aparece cuando observamos que, algo tan distintivo como las huellas dactilares, son ya diferentes en los gemelos desde el nacimiento. Nos damos cuenta entonces de que el ambiente ya juega un papel muy importante incluso desde nuestra estancia en el útero materno.

Para saber por qué esas huellas son diferentes debemos conocer antes a qué se deben estas huellas y cómo se forman. Porque, para ser más precisos, lo que en realidad son diferentes son las crestas papilares y surcos que, por su impresión en una determinada superficie, producen huellas dactilares diferentes.

La piel consta de tres capas básicas. La epidermis, la capa más externa de la piel, la dermis y la hipodermis. Aunque, normalmente, cuando nos referimos a la piel, se suele abarcar a dermis y epidermis mientras que la hipodermis se la deja a un lado llamándola tejido celular subcutáneo. Son preferencias en las clasificaciones más que otra cosa, la pega es que terminan generando alguna que otra confusión y mareo.

Pues bien, es en la epidermis donde vamos a encontrar las crestas papilares que hemos mencionado anteriormente. Estas crestas se producen por la alineación de unas protuberancias en forma de dedo llamadas papilas y que se encuentran de forma más profunda, en la dermis. A la izquierda, podemos ver una imagen al microscopio óptico donde se pueden ver esas papilas en la dermis, de color más claro y con forma de dedos. La capa de más arriba (con una E) es la epidermis.

Sólo se encuentran organizadas de forma lineal en manos y pies, por tanto, sólo se encontrarán crestas papilares en esas zonas. Mientras que las papilas, de forma desorganizada, se encontrarán por todo el resto de la piel.

En la fotografía de abajo se observan las crestas papilares en un dedo, consecuencia de la alineación de papilas dérmicas en un plano más profundo.

La zona deprimida que queda entre dos crestas papilares se llama surco interpapilar. Es el conjunto de las crestas y de los surcos lo que da la huella dactilar característica.

La función de las crestas y los surcos es la de hacer la piel rugosa en manos y pies para agarrar objetos y que sea mucho más difícil que éstos se deslicen. Esto sigue siendo útil en la actualidad para nuestras manos, pero ya no cumple ninguna utilidad en nuestros pies. Otro vestigio más de nuestro pasado arbóreo donde los pies eran imprescindibles para sujetarse a las ramas. De hecho, los monos y los koalas tienen también huellas dactilares.

Las crestas papilares se forman desde muy temprano, entre el tercer y cuarto mes de embarazo ya están presentes. Y su patrón va a depender tanto del genoma como del ambiente. El genoma determina las características más generales de las crestas papilares en una fase más temprana mientras que el ambiente determina los detalles del patrón. ¿Y cual es ese ambiente que hace que dos individuos que genéticamente son iguales tengan unas huellas dactilares distintas?

El útero materno. Al formarse la piel en el feto, ésta queda expuesta al mismo tiempo al líquido amniótico, a la presión otras partes del cuerpo del feto, a los movimientos y la posición de éste en el útero y también se ve influida por la nutrición, la presión sanguínea…

De ahí que incluso cada uno de los dedos de una mano sean distintos entre sí. Ya que ningún dedo se desarrolla exactamente con las mismas circunstancias ambientales que los demás. De todas formas, tampoco se sabe con certeza cuales son los factores específicos que influyen en el dibujo final, porque determinarlos sería harto complejo y difícil.

Para que te hagas una idea, mientras la piel se está formando es como cemento fresco, todo aquello que venga de fuera e interaccione con ella terminará dando un dibujo final único e irrepetible. Por esa razón, no existe en el mundo dos personas con las mismas huellas dactilares ya que es imposible que se reproduzcan las mismas circunstancias que dieron el dibujo final.

Y, al igual que el cemento fresco, una vez que este se ha secado (en el caso de la piel, se ha terminado de formar) las huellas son permanentes. Es decir, que permanecerán sin ningún cambio hasta un tiempo después de nuestra muerte o incluso puede que más: Se han encontrado algunas momias humanas que conservaban las crestas papilares. Sólo se modificarán estas huellas en vida, cuando existan cortes, lesiones o enfermedades que afecten a las capas más profundas de la piel.

Cuando la policía identifica las huellas, no tiene en cuenta todo el dibujo (lo cual sería engorroso, difícil de clasificar, complejo y muy lento) sino que sólo se registran una serie de puntos identificativos en la huella, lo cual hace la tarea muy rápida.

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