Sevilla.- Unas doscientas personas se concentraron hoy ante las puertas de la mina Cobres Las Cruces, en Gerena (Sevilla), para exigir más medidas de protección de los espacios naturales y el vertido cero en la explotación a cielo abierto que desarrolla la empresa Cobre Las Cruces en esa comarca.
Varias organizaciones ecologistas han convocado este acto con motivo del décimo aniversario, que se cumplió ayer, del vertido tóxico de Minas de Aznalcóllar (Sevilla), explotación situada cerca de donde Cobre las Cruces lleva a cabo el proyecto minero a cielo abierto, que es el más grande de Europa.
Precisamente, ayer Ecologistas en Acción denunció que se ha producido un derrumbe en la explotación Cobre Las Cruces, mientras que la empresa lo negó y aseguró que los trabajos en la corta de la mina se desarrollan con "plena normalidad" y respetando "al máximo" las inclinaciones de seguridad de los taludes.
Luis Miguel Domínguez Mencía fue el encargado de leer hoy un manifiesto a las puertas de la mina Cobres Las Cruces, donde los concentrados portaban pancartas recordando el vertido tóxico y colocaron un ataúd para denunciar el perjuicio de los vertidos en la salud de los ciudadanos.
En declaraciones a los periodistas, exigió transparencia y que dejen pasar a la mina a los grupos ecologistas para aclarar si se ha producido un derrumbe e insistió en que, "si se produce algún incidente, se debe aclarar y se debe un respeto a la sociedad" porque "no queremos que vuelva a ocurrir otro vertido tóxico como el de hace diez años en Aznalcóllar", advirtió.
El mensaje de las organizaciones ecologistas en este acto ante Minas Cobre las Cruces es "que no se vuelvan a cometer errores" como en el pasado, según el portavoz, quien ha asegurado que no "están en contra el desarrollo" sino de que se gestionen bien las cosas y se proteja el patrimonio natural.
"Andalucía merece una mirada muy especial después de lo de Aznalcóllar, que afectó no solo a andaluces sino a toda Europa" y además "se había avisado de que podría ocurrir", ha subrayado.
En el manifiesto, los ecologistas piden que se denieguen los permisos para los vertidos de la Mina de las Cruces para el estuario del Guadalquivir y que se obligue a la empresa al vertido cero mediante la depuración y reutilización de todas las aguas usadas en el proceso minero.
Estas organizaciones consideran que los vertidos previstos de la mina de la Cruces "pueden llegar a ser tan graves como la catástrofe" de las minas de Aznalcóllar y, por tanto, lo consideran una amenaza.
También piden en el manifiesto que se amplíe el Corredor Verde del Guadiamar hacia el norte de Aznalcóllar y que se mejore la vigilancia del citado espacio para evitar las actividades ilegales como pesca y tránsito de vehículos a motor, entre otras.
Asimismo, demandan la prohibición efectiva de construir en el entorno del Guadiamar que se ha establecido en los plantees de ordenación del territorio de la aglomeración urbana de Sevilla y que se amplíe con medidas especiales para proteger el Corredor Verde (creado tras la regeneración de la zona afectada por el vertido).
Otras reivindicaciones de los grupos ecologistas son que se selle y restaure al cien por cien el área minera de Aznalcóllar, que se haga un mapa de riesgos y un análisis de impactos de la cuenca del Guadiamar y que se elabore y ejecute un plan Doñana 2010 para continuar con la restauración hídrica del Espacio Natural de Doñana.
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