Listo. El fondo de liquidez con el que el Gobierno quiere dar aire al sistema financiero acaba de salir del horno del Consejo de Ministros. Previsiblemente esta misma tarde partirá camino de Bruselas para que la Comisión Europea le dé su visto bueno y pueda entrar en vigor antes de que acabe el año con los primeros 10.000 millones de euros.
El plan está apunto de ver la luz, pero le faltan padrinos: PP e IU siguen negándole el apoyo. Exigen más garantías de que el dinero irá a parar a las familias y a las empresas y no a tapar agujeros de bancos y cajas.
La oposición defiende la intervención del ICO para garantizar que esa "financiación pública" beneficie a ciudadanos y empresas, sin recurrir al mecanismo de subasta que contempla el fondo. El Partido Popular ha llegado a proponer que se sustituya por una intervención del Gobierno para conceder directamente los créditos a empresas y familias al margen del sistema financiero.
El Gobierno dice que ya se contemplan suficientes garantías y que tiene razones para fiarse de la banca. Éstas son cuatro:
El Gobierno rechaza de pleno la idea del PP de que sea la Administración a través del ICO quien conceda directamente los créditos a familias y empresas. "¿Los créditos los daría el ICO en su fórmula actual a través de los bancos o nos reinventamos la banca oficial?", se ha planteado el ministro de Economía, Pedro Solbes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "Si la opción es la segunda, no estoy de acuerdo", ha dicho. "Nos gusta el mercado y creemos que lo que hay que hacer es corregirlo. No veo al ICO dando créditos. Lo hacía la antigua banca y era muy difícil". Su secretario de Estado de Economía, David Vegara, incidía horas antes en la imposibilidad de "montar un banco público en dos meses. Sencillamente, no lo podemos hacer", ha dicho Vegara.
El pasado lunes día 6, el presidente del Gobierno se reunió en La Moncloa con los presidentes del BBVA, Francisco González; Unicaja, Braulio Medel; Banco Popular, Ángel Ron; de Caja Madrid, Miguel Blesa; el de La Caixa, Isidro Fainé, y el consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz. La cúpula de la banca dio a Zapatero su palabra de que el Fondo se usaría para lo que está destinado: fomentar la financiación a empresas y particulares. Es difícil cuantificar cuánto de fiable es la palabra de banquero, pero está claro que les conviene no faltar a sus compromisos con el jefe del Ejecutivo.
La medida deberá cumplir con los requisitos de transparencia, eficiencia y diversificación. Para cumplir con la primera, el Fondo estará sometido a auditoría pública por parte de la Intervención General del Estado y también a control parlamentario, con la presentación cada cuatro meses de un informe a la Comisión de Economía del Congreso.
Al Gobierno le dan confianza los integrantes del comité que asesorará a la Comisión Ejecutiva del Fondo. Este comité estará integrado por técnicos del Banco de España, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y del Ministerio de Economía. Son los que de verdad van a currar y son nombres que se conocen al dedillo todos los vericuetos del sistema y de la situación de cada banco y caja. Vamos, que saben lo que se cuece.
Las entidades bancarias necesitan que se reactive el mercado crediticio tanto (o casi) como el Gobierno, las empresas y los particulares. El despegue de la economía es vital para que la banca respire tranquila.
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