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La UE se juega la confianza de los ciudadanos con las 65 horas

  • La Eurocámara tiene la última oportunidad de parar la directiva sobre tiempo de trabajo
  • El socialista Alejandro Cercas lidera la oposición a la ampliación de la jornada semanal
  • Los sindicatos de toda Europa se han manifestado en Estrasburgo
Por MARI LUZ PEINADO (SOITU.ES)
Actualizado 16-12-2008 13:26 CET

La falla que separa a políticos y ciudadanos muchas veces parece insalvable y, especialmente, en el caso de los representantes de la Unión Europea. Pero ahora los europarlamentarios tienen en su mano la posibilidad de reconciliarse con sus 'representados' en un tema ante el que la ciudadanía es especialmente sensible: la jornada laboral de 65 horas. Después de que los ministros de Trabajo de los Veinticinco consensuaran un texto que apoyaba esta opción, el Parlamento puede parar la iniciativa. La Eurocámara es la última esperanza de los europeos de a pie.

El debate empezó el pasado mes de junio cuando los miembros del Consejo hablaron, pactaron y, finalmente, aprobaron —con la oposición de España y Grecia— un texto que permitía generalizar el 'opt out' británico por el que trabajadores y empresarios podían pactar jornadas laborales de hasta 60 horas (65 en el caso de los médicos). Los europeos se echaron las manos a la cabeza al imaginarse con jornadas interminables y los sindicatos sintieron que se dilapidaba la lucha histórica por los derechos laborales.

Probablemente, ni unos ni otros tenían muchas esperanzas en ese momento en que los miembros del Parlamento Europeo serían los que plantarían cara a la iniciativa con el español Alejandro Cercas a la cabeza. "Europa tiene un déficit de legitimidad y ésta es la oportunidad de demostrar que el Parlamento existe, que los ciudadanos —a quienes representamos— pueden parar iniciativas como ésta y que tenemos mayor sensibilidad para detectar el pulso de la calle que otros órganos", asegura Cercas, consciente de que las instituciones europeas se juegan mucho en este asunto.

Desde el lunes se debate cuál es la postura de la Eurocámara sobre el asunto y la perspectiva, en principio, es optimista para los trabajadores. Hace un mes, la comisión de Trabajo del PE consensuó el texto redactado por Cercas y que este miércoles será aprobado o rechazado por el pleno. En él se rechazan las dos ideas de la directiva que más ampollas han levantado entre los ciudadanos: el 'opt out' y que parte de las guardias de los médicos sean consideradas periodo inactivo. "Hasta que no votemos mañana no hay nada seguro pero las posturas que he escuchado en el debate me hacen ser muy optimista. Los eurodiputados no sólo se han dado cuenta de que es una directiva inhumana sino que, además, saben que es un suicidio legislar en contra de la opinión de los ciudadanos", asegura Cercas.

Sin embargo, a pesar del apoyo conseguido para la redacción de este texto, la partida no está ganada. Al menos 393 eurodiputados tienen que apoyarlo mañana en las votaciones para conseguir que la directiva no se quede tal y cómo la pactó el Consejo. Si los diputados apoyan el texto de Cercas, tendrá que haber un acto de conciliación entre las dos Cámaras. Pero, si la propuesta del representante español no tiene el apoyo suficiente, la directiva saldrá adelante.

También es la hora de los sindicatos

La amenaza de que las 'opt out' se conviertan en norma y acaben así con el poder de los convenios colectivos han despertado el fenómeno de los 'eurosindicatos'. Las organizaciones de todos los países europeos se han puesto de acuerdo para coordinar sus acciones de protesta, algo inusual hasta ahora. "Los sindicatos han aprendido mucho en esta legislatura. De pronto han descubierto que también existe la dimensión europea, que tenían olvidada, y que los asuntos laborales realmente importantes se deciden aquí", defiende Cercas.

El caso más claro se ha dado entre el colectivo médico, el más afectado si la directiva saliera adelante. Estudiantes, doctores, internos, etc. se han puesto de acuerdo para protestar contra un texto que supondría que los periodos inactivos de las guardias (esos en los que no están atendiendo a un paciente) se descuenten de su tiempo de trabajo. "A pesar de que España haya dicho que no adoptará la directiva, tenemos que oponernos a ella porque, una vez aprobada, siempre queda la posibilidad de que se aplique", asegura Natalia Castañeda, vicepresidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina. Su presidente se ha trasladado hasta Estrasburgo para mostrar su apoyo al texto de Cercas, al igual muchos sindicatos. Además de reunirse con los diputados, han preparado una de las primeras 'euromanifestaciones' en las que varios miles de trabajadores (15.000 según los organizadores y 5.000 según la Policía) han protestado por la propuesta.

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