El País en su editorial llama 'Imitadores de Torrente' a quienes montaron la red de espionaje en la Comunidad de Madrid. Aunque por la dimensión que está tomando el asunto, parece que puede hacer mucho daño al Partido Popular.
Cuenta EL PAÍS cómo el Gobierno de Aguirre sopesó crear un "CNI legal" al sentirse espiado desde dentro de la propia comunidad. El proyecto se lo elaboró un ex alto cargo del Gobierno de Aznar y varios antiguos agentes del servicio secreto español. La persona a la que se le encomendó esa misión dice textualmente al periódico que "a alguien de la comunidad le molestaba Ignacio González» porque era un currante que podía hacer daño a personas muy, muy, muy sinvergüenzas".
Mientras que El Mundo destaca que Aguirre ha exigido a Gallardón que pruebe sus acusaciones o las retire, La Vanguardia dice que la investigación interna abierta por Rajoy irrita a la presidenta madrileña.
Barack Obama vuelve a cosechar muchas primeras páginas por su expeditivo cierre del campo de detenidos en la base militar. Le Monde se pregunta en su primera qué hacer con los presos que quedan y Der Spiegel abre el debate entre los medios alemanes. El Frankfurter Allgemeine Zeitung se pregunta ¿por qué no se quedan en Estados Unidos?
A esto responde el New York Times con el caso de un antiguo detenido, entregado a Arabia Saudí, que llegó incluso a pasar un programa de rehabilitación y que ahora aparece como uno de los responsables de Al Qaeda en Yemen. Moraleja: quien acoja a uno de los liberados de Guantánamo debe saber que tendrá que vigilarlo muy de cerca.
The Washington Post destaca otro de los puntos en los que Obama ha marcado una rápida diferencia con Bush: La relación con China. The Wall Street Journal considera que las acusaciones del nuevo secretario del Tesoro de que Pekín especula con su moneda marcan una línea más dura que la que siguió el ex presidente. Una subida de tono, aunque no necesariamente de acciones.
En este periódico, Ian Bremmer y Nouriel Roubini explican por qué creen que la recesión global no ha hecho más que empezar. The Economist acepta que queda mucho por delante, pero cree que empezamos a tener una imagen algo más clara de cómo debe ser el nuevo sistema financiero: más pequeño, mejor regulado y más conservador.
El semanario británico pone como ejemplo de la crisis en España a Zaragoza, una ciudad pujante hace sólo un año y en la que se han destruido miles de empleos con el final del boom de la construcción. Lo peor vendrá en septiembre, leemos en el artículo, cuando una primera tanda de parados deje de recibir el seguro de desempleo. Muchos españoles acostumbrados a tener un buen nivel de vida han rechazado ir a la campaña de la fresa este año. A lo mejor al que viene se lo piensan dos veces.
También el Financial Times lleva dos notas en su primera sobre la economía española. La primera apunta al Santander, que sólo unos días antes del escándalo Madoff envió un informe a sus inversiones que ese fondo de inversiones era impecable. Y eso hace dudar sobre los controles de riesgo de uno de los principales bancos del mundo.
Lo único positivo en economía lo leemos en El Periódico. Cuenta cómo hay dos cajas de ahorros que empiezan a vender los pisos procedentes de impagos con unos descuentos del 30%. Una de ellas es Caixa Catalunya, que ha sacado al mercado casi 3.000 viviendas. La mayoría son, según este periódico, inmuebles de promotores que no pueden pagar los créditos con los que los construyeron.
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