Guijuelo (Salamanca).- La industria chacinera de la localidad salmantina de Guijuelo sacrifica 15.000 cerdos al día en temporada alta, según ha explicado hoy a EFE el alcalde de la localidad, Julián Ramos.
El regidor, que ha inaugurado hoy el Museo de la Chacinería en el municipio de Guijuelo, ha asegurado que, en total, "el número de cerdos que se sacrifican al año ronda los cuatro millones, ya que en los meses con meses actividad el número de sacrificios es de unos 4.000, aproximadamente".
Este sector ha posibilitado que en una localidad de 5.500 habitantes haya 293 empresas dedicadas en exclusiva a la chacina, sobre todo al embutido y jamón ibéricos, que dan empleo a 6.000 personas en temporada alta y a unas 4.000 los meses donde hay menos actividad.
En el museo de la chacinería inaugurado hoy, en las dependencias de la biblioteca municipal, un total de tres salas llevan a los visitantes a conocer las diferentes técnicas de la manufactura chacinera, desde el siglo XIX hasta nuestros días.
"Queremos que la gente conozca las máquinas más rudimentarias de antaño y las nuevas tecnologías de ahora", ha explicado Víctor Casas, responsable de la distribución museística de las piezas.
Para ello, 17 vecinos de Guijuelo han donado utensilios antiguos que se usaban en las matanzas.
Uno de los más llamativos es un bombo de 1934, que se usaba en el primer matadero que se fundó en Guijuelo ese año para sortear el día que le correspondía a cada persona ir a hacer los sacrificios de los cochinos.
Otro de los objetos destacados, del total de las 200 piezas que se exhiben, es una olla de hierro de grandes dimensiones, propiedad de Maria Victoria Parra, que se usaba a mediados del siglo XX para derretir la grasa del cerdo.
La sala se completa con tres audiovisuales, donde los visitantes podrán contemplar las potencialidades de las dehesas salmantinas, la elaboración de las antiguas matanzas caseras, cuando se lavaban las tripas del cerdo en el propio río, o las técnicas más depuradas de curación y salazón de los alimentos.
Este proyecto, que ha contado con la colaboración de la Cofradía Gastronómica de Guijuelo, ha supuesto una inversión de 350.000 euros.
Algunos de los más mayores de este municipio, como el octogenario Sebastián Ingelmo, que en el día de hoy se han acercado hasta el museo, se han atrevido a utilizar algunos de los antiguos aperos expuestos, como la máquina de embutir que funcionaba con una manivela manual.
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