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Guía para comprar una bici de segunda mano

Por MIGUEL SANTALICES*
Actualizado 09-02-2009 13:32 CET

Una opción para ahorrarnos unos euros en la compra de una bici es buscar una de segunda mano. Eso sí, tenemos que estar atentos para que no nos cuelen una bici en malas condiciones.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de comprar una bicicleta de segunda mano es su procedencia. Es muy importante asegurarnos de que la bici es "de buena familia". El comprador debe estar seguro de que este vehículo de dos ruedas no es robado, ya que si compramos bicicletas de dudosa procedencia, estamos "alimentando" al colectivo que posteriormente nos puede robar nuestra bicicleta. Lo más aconsejable es solicitar un documento que te garantice que el vendedor es el propietario. Si esto no es posible, se puede pedir un documento que demuestre posesión, una factura de reparación o incluso una foto.

Puedes acudir a un comercio —sea especializado o no— donde te den una garantía, no sólo comercial (al saber donde acudir en caso de problemas) sino también legal (la ley de garantías obliga a los comercios a ofrecer una garantía de un año en productos de 2ª mano). Si elegimos un comercio especializado, el servicio será además más profesional. La tienda conoce bien el producto que vende y descarta directamente aquellos que tienen defectos. De esta forma, te aseguras de comprar una bici en buen estado, y el vendedor te aconsejará sobre posibles problemas y cómo solucionarlos, todo para evitar posteriores conflictos post—venta.

Después de que hayamos formalizado la compra verbalmente, se debe firmar siempre siempre un contrato de compra y venta, y si es un comercio, pedir la factura. Este documento es el que nos puede sacar de un apuro si nos han "metido un gol", además de tener un papel que demuestre que ahora es de nuestra propiedad (por si queremos venderla más adelante).

Lo que hay que revisar

Para evitar sorpresas, antes de desembolsar el dinero, hay que fijarse en que los diferentes componentes que forman este vehículo de dos ruedas funcionen correctamente, sobre todo los mecánicos. Damos un repaso a lo que debes tener en cuenta:

  • Las ruedas: Los bujes de las ruedas poseen en su interior dos (o más) cojinetes que tienen que rodar libremente, permitiendo un giro libre y sin holguras laterales. También hay que comprobar que las ruedas no tengan ninguna deformación lateral. Primero levantamos la rueda delantera y después la trasera, y las hacemos girar. Podemos tomar como referencia los frenos y ver si la llanta se acerca o aleja de una de las pastillas a la otra.
  • La dirección: Para comprobar que la dirección esté bien, primero levantamos la rueda delantera del suelo para ver si gira libremente, sin ningún punto duro. Después la apoyamos en el suelo y frenamos sólo con el freno delantero. Hay que mover la bicicleta hacia delante y hacia atrás para comprobar que la dirección no tiene ninguna holgura.
  • La caja de pedalier: Si giramos los pedales en sentido inverso al de las agujas del reloj, las bielas tienen que girar sin ninguna resistencia excesiva (no más que la que produce la transmisión, es decir, la cadena). Si no nos importa mancharnos las manos, podemos sacar la cadena, y entonces comprobar que no hay ningún tipo de resistencia. Si la bicicleta que queremos comprar está equipada con freno contrapedal (el típico holandés), es imprescindible sacar la cadena para hacer la comprobación y poder girar los pedales hacia atrás. Una vez visto esto, podemos coger fuertemente una de las bielas y comprobar que el cojinete no tiene holgura al hacer una fuerza transversal.
  • La transmisión: Para comprobar la transmisión de la bici, levantamos la rueda trasera y hacemos girar los pedales hacia delante libremente. Mientras la rueda trasera gira, las bielas no deben hacerlo. Si éstas se mueven empujadas por el giro de la rueda, significa que el sistema de "rueda libre" no funciona correctamente. Evidentemente las bicicletas de piñón fijo no disponen de este sistema de "rueda libre", pero quien compra este tipo de vehículos lo suele saber.
  • Los frenos: Son un punto clave de la calidad de la bicicleta (y de nuestra seguridad). Es imprescindible que el recorrido de las manetas sea el correcto, sin ser excesivo. En ningún momento este elemento tiene que llegar a tocar el puño del manillar. Es aconsejable que las manetas no sean de material plástico y que, al cogerlas por la punta y hacer un movimiento de arriba—abajo, no tengan demasiada holgura (aunque siempre tienen algo). Los frenos, tanto de la rueda delantera como trasera, tienen que disponer de suficiente goma en las pastillas. Si los sujetamos con la mano por la parte superior, y hacemos fuerza de delante hacia atrás, su movimiento no debe ser excesivo.
  • El asiento: Es conveniente comprobar que el sillín sube y baja con libertad, ya que nos podemos encontrar con bicicletas en las que, por un proceso de oxidación, la tija del sillín esté totalmente trabada. Esto suele tener difícil solución y nos impide colocar el asiento a nuestra altura correcta.
  • El resto de la bicicleta se puede comprobar visualmente. No debemos olvidar que las sustituciones de piezas y la mano de obra de taller no son baratas. A veces pueden resultar más costosas las reparaciones que la propia compra. Si el vendedor de la bici nos dice que algo es barato de arreglar, deberíamos insistir en que la reparación la realice él, y que ese "poco coste" se incremente en el precio de venta. Así, evitaremos sorpresas.

El mercado de segunda mano es muy "cutre"

No obstante, como propietario de una tienda de bicis, mi recomendación es ir a una bicicleta nueva. El mercado de segunda mano es muy "cutre", y lo que vale la pena es raro que se venda (el resto está más cerca de ser un problema que un buen vehículo). Una bicicleta de calidad nueva y urbana o de Trekking puede costar sobre unos 300 ó 350 euros, a lo que sumamos un buen candado de 50 euros. Total: unos 350 y 400 euros. Si tenemos mucha suerte y compramos algo así de segunda mano a la mitad de precio (unos 175 - 200 euros) más un candado (50 euros), nos da un resultado de entre 225 y 250 euros. La diferencia entre una bici nueva y una de segunda mano es, en este caso, de unos 150 euros.

Ahora bien. Durante el primer año, la puesta a punto y el mantenimiento de una bici ya usada nos puede costar fácilmente esos euros que en un principio nos habíamos ahorrado al no comprar una nueva. Evidentemente siempre es posible encontrar una bicicleta con poco uso que haga que esto no sea así, pero la situación del mercado actual lo hace difícil. Por otra parte, hay gente que compra una bici de segunda mano porque cree que así no se la van a robar (y ni se molestan en ponerla candado). La experiencia nos demuestra que eso no es así y que el ladrón roba lo fácil, sea una bici nueva o de segunda mano.


Más información:

Tiendas que ofrecen bicis de segunda mano:

Empresas que organizan rutas en bici y venden por renovación de su flota

Particulares que anuncian sus ofertas:


*Miguel Santalices es propietario de 'Espaibici', una tienda especializada en ciclismo urbano en Barcelona.

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