Secciones bajar

La Gaza bajo tierra: los túneles de Rafah

Por MARCOS REBOLLO (SOITU.ES)
Actualizado 16-02-2009 10:58 CET

RAFAH (GAZA).-  Para que Holanda las vendiera a precio de oro por San Valentín, Israel tuvo estos días un gesto: a través de Kerem Shalom, una de las seis puertas de la inmensa prisión sin techo que es Gaza (la cárcel con las puestas de sol más hermosas del mundo), cruzaron este fin de semana 25.000 claveles de invernadero. Ha sido la primera exportación gazense en dos años. ¿Y las importaciones?

Además de los productos israelíes y del goteo de ayuda humanitaria, esta prisión tiene sus túneles. Los de Rafah (una población sureña que Israel y Egipto, en 1982, rebanaron a la mitad) han sido un negocio millonario para los dos clanes familiares que los controlan (cada uno de los 1.000 ó 2.000 que hay cuesta alrededor de 12.000 dólares), una arriesgada opción de vida para miles de parados —desde finales de los 80 han muerto unos 15 excavadores— y un pequeño aliviadero para la población de Gaza, que sufre un bloqueo total desde que Hamás se hiciera con el poder en 2007, año y medio después de haber ganado unas elecciones cuyo resultado despreció casi todo el mundo.

En los últimos días, la actividad de los túneles estaba quieta. Eso comenta Imad, uno de los más de 4.000 excavadores que en el Rafah de Gaza (150.000 habitantes) gana hasta 100 dólares al día ("en una buena semana he ganado lo que un funcionario de la Autoridad Palestina en un mes") transportando bienes desde el Rafah egipcio. ¿La razón? La semana pasada, el miércoles, la policía egipcia encarceló a 40 contrabandistas e incautó mercancías por valor de un millón de dólares. Televisiones, material de cocina, hornillos, bidones de gasolina, comida. Ningún arma. Una operación que forma parte de los acuerdos a los que Egipto (con 23 millones de euros de Estados Unidos y el despliegue de nuevos chekpoints y unos mil guardas) se ha comprometido para acabar con este delito por el que, entre otras razones, Israel bombardeó la Franja durante tres semanas.

Estas razones las explicaba bien Shir Hever, un economista judío del Alternative Information Center, situado en Jerusalén. "Tras Estados Unidos", decía, "Gaza y Cisjordania son el segundo mercado para Israel. Aquí la gente piensa que nuestro país manda ayuda humanitaria a la Franja, cuando lo que hace es controlar los beneficios económicos de esa ayuda internacional, al quedarse con las tasas aduaneras, con el cambio de divisas de euros a shekels, con el transporte, almacenaje, etcétera. Por eso es una fuerza ocupante. Y por eso aniquila los túneles de Gaza. ¿Contrabando desde Egipto sin pagar tasas? ¡Jamás!".

Al contrario que en el extremo egipcio, del lado de la Franja los túneles no parecen ningún secreto. Cientos de carpas raídas semiesconden sus entradas, junto a la última hilera de casas derruidas de Rafah, esqueletos de cemento y escombros en un terreno horadado por las bombas. Hay un runrún de máquinas succionadoras de arena y decenas de chavales vendiendo tabaco egipcio a seis shekels el paquete de LM (un euro largo, mientras que el LM palestino cuesta dos, y el israelí, tres).

Imad, que lleva tres años en el negocio, espera órdenes. Lleva varios días sin hacer nada. Cree que los esfuerzos egipcios no terminarán con el contrabando. "Israel no ha conseguido terminar con los túneles a bombazos, así que...". Dice que él nunca ha pasado armas (fusiles kalashnikov y granadas sobre todo) pero que amigos suyos sí. Y que ahora no entran. ¿Qué entra? De todo. Sobre todo gasolina, comida, ovejas, ropa y faroles de queroseno. ¿Y qué sale? "A veces personas. Cuesta mil dólares cruzar al otro lado".

Una vuelta por el mercado de Rafah y se ve con facilidad la procedencia de los productos. Las cajas con generadores eléctricos, chaquetas, botas, radios, chocolatinas o pañuelos que aún tienen arena incrustada, de Egipto. Las fresas o el pescado, de Gaza. Las naranjas, el ajo o cualquier otro bien con etiqueta en hebreo, de Israel. Y los sacos con las letras WFP o UNRWA estampadas, de los donantes internacionales. El mercado parece activo, pero varios tenderos, tumbados al sol, se quejan. "Cada vez vendemos menos, la gente no tiene dinero". Un carnicero grita que el kilo de carne cuesta 40 shekels (ocho euros). Hace un año, reconoce, costaba la mitad.

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios puedes iniciar sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

Di lo que quieras

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si ya lo estás registrado puedes iniciar sesión ahora.

Volver a actualidad Volver a portada
subir Subir al principio de la página