Ávila.- La Hermandad de Nazarenos Jesús Redentor ante Caifás y Nuestra Señora de la Estrella, la única de Castilla y León cuyos pasos son portados por costaleros al más puro estilo andaluz, ultima los preparativos para salir a la calle con sus cerca de 400 hermanos el próximo Martes Santo a partir de las 16.00 horas.
La iglesia de Santa María de Jesús en Ávila, más conocida como Las Gordillas, es escenario durante las últimas dos semanas de los "entrenamientos" de los ochenta costaleros que tendrán que portar los tronos durante las cuatro horas y media que dura el recorrido.
Esta procesión, la única que discurre en su totalidad a plena luz del día por las calles de la ciudad, ha logrado consolidarse en sólo cuatro años, debido a su espectacularidad, como una de las más atractivas en esta Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional en 2005.
Por ello, miles de personas contemplan su recorrido, sobre todo a la salida y la entrada del templo, teniendo en cuenta las dificultades que entraña sacar e introducir a las imágenes por su puerta norte.
Para que todo salga perfecto, los costaleros llevan "ensayando" desde después de la Navidades cada tarde de domingo en una nave del Polígono Industrial de Las Hervencias, aunque desde el pasado fin de semana los"'entrenamientos" se llevan a cabo tanto en el interior como en el exterior del templo.
Allí, los capataces de los dos pasos, Álvaro Martín -Cristo- y Pedro Martín -Virgen-, dirigen los movimientos de los costaleros, que por el momento no tienen aún que portar los algo más de 1.000 kilos de cada paso.
"¡Santi!", le grita el capataz del paso que lleva a Nuestro Padre Jesús Redentor ante Caifás al "patero", que desde la parte trasera del trono comprueba que todos sus compañeros están preparados para levantarlo "¡al cielo!".
Visto desde fuera, el movimiento resulta doloroso, ya que en la "levantada" los cuarenta costaleros realizan una maniobra rápida que incluye un salto, tras del cual el peso del trono recae con fuerza sobre sus cervicales, protegidas con el "costal", integrado por una tela en la cabeza y una especie de "morcilla" sobre los hombros para amortiguar el golpe.
En el caso del Cristo, el resto del uniforme se compone de unas zapatillas de esparto negras, la camiseta de la Hermandad y un pantalón negro, mientras que en el de la Virgen, que cuenta con una mujer costalera, las zapatillas y los pantalones son blancos.
Cada capataz dispone de la ayuda de dos contracapataces, una mujer en el paso de Nuestra Señora de la Estrella, que vigilan el avance del paso desde la parte de atrás, para que todo vaya perfecto.
Durante las dos horas y media que dura cada ensayo, los costaleros practican los pasos y levantadas que llevarán a cabo el próximo Martes Santo, con el aplauso de las miles de personas que cada vez en un número mayor asisten a esta procesión.
Existen varios tipos de levantadas, que explica uno de los pateros, Tomás García, aunque destacan tres: a pulso aliviado, se sube el paso a un ritmo normal; al cielo, con un salto; y a pulso, se levanta el trono de forma lenta.
Respecto a los pasos que deben aprender los costaleros para portar las imágenes al ritmo de la música, sobresalen cuatro: costero o ritmo lento; cojito, con el pie izquierdo por delante; sobre los pies o normal; y paso largo, a ritmo más rápido.
Para Tomás García, las mayores dificultades para los costaleros se producen a la salida de la iglesia y a la entrada, debido al cansancio acumulado por el esfuerzo realizado durante un recorrido, que se prolonga cerca de cinco horas.
El "baile" que "mece" a las dos imágenes y el aire andaluz de esta procesión contrasta con la mayor austeridad de la Semana Santa de Ávila, donde prima el silencio y la sobriedad.
El número de hermanos que acompaña los pasos de Jesús Redentor ante Caifás, el de mayores dimensiones de la Semana Santa de Ávila, y Nuestra Señora de la Estrella, ha pasado de los poco más de 100 del primer año a los 379 que desfilan en la actualidad.
El primero de ellos pesará unos 120 kilos más este año, ya que dos de sus cinco imágenes, el centurión romano y Caifás, han dejado de estar huecas, para convertirse en macizas.
Hasta que llegue el Martes Santo, y si el tiempo no lo impide, los costaleros seguirán "entrenando" cada domingo para que el día clave todo salga perfecto.
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