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Seis días de abril que influirán en tu vida, ya seas perroflauta, parado o jubilado

  • Los 24 países que se reúnen suponen el 85% del PIB (la economía) del mundo
  • Del 1 al 7 de abril pasarán a la historia como "los días que cambiaron al mundo". O al revés
Por ANA R. CAÑIL (SOITU.ES)
Actualizado 01-04-2009 22:19 CET

Hoy comienzan seis días del mes de abril que influirán en nuestras vidas. Da igual que seas un 'perroflauta', un antisistema (¿qué antisistema, si el sistema se ha devorado a sí mismo?), un parado, un jubilado o tengas la suerte de ser un vulgar ciudadano de clase media que no tiene su trabajo amenazado. Son seis días históricos, aunque estemos hartos de los adjetivos grandilocuentes. Porque si todo sale bien, del 1 al 7 de abril de 2009 pasará a la historia con títulos tan rimbombantes como aquel de "los días que cambiaron al mundo". O al revés, "los días que hundieron al mundo".

No se trata sólo de la cumbre del G-20, sobre la que ya te hemos explicado la parte escéptica (¿Cómo se puede refundar el capitalismo en un día?) o lo que tienes que saber para moverte por los acontecimientos que empiezan esta noche en Londres. Vamos a intentar explicarte, dentro de nuestras posibilidades, por qué no debes descolgarte de la movida que hoy empieza en la capital británica y termina el martes en Estambul, con la Cumbre de la Alianza de las Civilizaciones.

Razones para seguir la película

Esta noche cenan en Londres representantes de 24 países —se supone que los más ricos o los que van camino de serlo— que intentan llegar a acuerdos —lo que puedan, no te engañes— para dar salida a la crisis económica mundial más grave desde que acabó la II Guerra Mundial.

Si la afirmación te parece desmedida y eres de los que hace unos meses se partía de la risa cuando te hablaban de la gravedad de la crisis, ahí van algunas de las reflexiones que, sobre circunstancias históricas similares a las actuales, o sobre lo que estamos viviendo, han lanzado personajes influyentes, no solo políticos.

  • Para cínicos y escépticos: Stefan Zweig es un famoso escritor y pacifista austriaco que se suicidó en 1942, harto de la estupidez humana y asqueado del nazismo que avanzaba por todo el mundo. En 'El mundo de ayer. Memorias de un europeo' —altamente recomendable, y más en estos tiempos— Zweig habla de la "edad de oro de la seguridad", la época en que le criaron sus padres, la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando, aún a las puertas de la Guerra Mundial, sus progenitores, alta burguesía de Viena, acostumbrados a gozar de la confianza, la esperanza y la seguridad como algo natural, no concebían siquiera lo que iba a ser la Gran Guerra.
  • Zweig escribió sus memorias en 1940, cuando ya había estallado la II Guerra Mundial y relata la derrota de su civilización y la de sus amigos: Rilke, Freud, Rodin, Strauss, Gorki, Toscanini, Thomas Mann, Hoffmansthal, Schnitzler. El escritor vienés nunca olvidó que las dos guerras que vivió fueron precedidas por sendas crisis económicas brutales, con millones de parados y hambrientos en el mundo.

  • Para realismo, el del FMI: ¿Que somos muy melodramáticos? Puede. Tanto como el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss Khan, que hace menos de una semana volvía a anunciar que "es una realidad que la financiación de los países pobres se irá al traste. Eso puede conllevar que se amenacen las democracias y degenere en conflictos que llevarán a millones de personas a la pobreza. Puede incluso acabar en guerras".
  • Hasta lo dice el genio Krugman: Si no te interesa lo que diga el FMI, vamos con la opinión del mago de moda en la economía y en todo lo que se ponga por delante, el Nobel bloguero Paul Krugman: "Hay que mirar más atrás. Al final de la Gran Depresión. La crisis de 1929 tiene un origen muy similar: el altísimo endeudamiento de empresas y familias. En términos relativos, en el año 2006 se alcanzó el mismo nivel de deuda que en 1929. Se salió de esa crisis en la Segunda Guerra Mundial, gracias a un gasto gubernamental masivo".
  • El último de los grandes vivo: Si no te han bastado las reflexiones de Zweig, Strauss Khan o de Krugman para despertar tu interés sobre lo que va a suceder en los próximos días, te damos un aperitivo de lo que dice el último sabio vivo de la era de los grandes economistas, otro Nobel, Paul A. Samuelson. "Cuando Adolf Hitler asumió el poder en Alemania durante el período posterior a Weimar, entre 1933 y 1939, los videntes en Europa y EEUU proclamaron que 'eso no puede pasar aquí'. Vale la pena replantear la pregunta seriamente: ¿podrían los EEUU de Obama sufrir una década perdida como la experimentada por Japón?", se pregunta el sabio Samuelson. Y hablar de década perdida para EEUU significa perdida para el mundo en el que vivimos.

Asustados ya, ¿qué ocurre desde hoy?

Si con las advertencias de los personajes citados hemos logrado despertar tu interés, ahora querrás saber por qué hablamos de seis días de abril que deberían de cambiar o influir en el mundo. Ocurre que primero es la cita del G-20 en Londres, esa de la que vienen hablando desde hace meses en Washington y luego en Berlín, de la que te estamos contando qué hacen los que protestan, por si quieres participar, pero la cosa no acaba aquí, aunque el G-20 sea el encuentro clave.

Te hablamos de seis días de abril porque, desde Londres, Obama y los mandatarios que forman parte de la OTAN y de la UE —los otros se irán descolgando por el camino— se trasladan a Estrasburgo. Celebran el 60 aniversario de la fundación de la OTAN en esta ciudad francesa y en Kehl (Alemania). Ahí entra en juego que harán con Afganistán y la política hacia el mundo árabe. Después se paran en Praga —pese a la vergüenza que nos produce Mikel Topolanek, que preside el semestre europeo y ha recibido a Obama con el camino al infierno— y después en Estambul, donde se celebra el II Foro de la Alianza de Civilizaciones, ese foro propiciado por Zapatero y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, apoyados por el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.

A todas estas ciudades acude el presidente Obama, en su primer recorrido por Europa tras ser elegido el primer presidente negro de la primera potencia mundial. Desde el viaje del mítico Franklin Delano Roosevelt a la Cumbre de Yalta (Crimea, hoy Ucrania) para reunirse con Stalin y Churchill y repartirse el mundo al final de la II Guerra Mundial, o desde la visita de los glamourosos John Fitgerald Kennedy y Jackie —que viajaron a Europa para vender Camelot . Luego, en 1963, Kennedy visitó el muro de Berlín levantado tras el reparto de las dos Alemanias—, desde estos viajes, nunca antes una gira de un presidente norteamericano había levantado más expectación. Todo confluye, desde la elección y el personaje Obama a la gran crisis global que vive el planeta.

La presencia del norteamericano, tanto en la OTAN como en Estambul —no está claro si finalmente aparecerá en el Foro de la Alianza de las Civilizaciones o sólo se reunirá con líderes culturales turcos—, dará también para alguna negociación de ultimísima hora —poco, muy poco, porque está todo o casi todo atado— pero, sobre todo, para que los mandatarios del mundo que nos deberían sacar del atolladero se conozcan algo más. ¿Servirá? Nadie lo sabe.

Qué esperar del G-20

Es verdad que te hemos animado a seguir hasta aquí para ahora decirte qué es el G-20 y qué se puede esperar de una reunión que durará entre cuatro o cinco horas, porque lo poco que vaya a salir de la cumbre no nos va a sacar de la crisis, pero sí será un paso. Ahí te van unas cuantas cifras, cortas y claras, esperamos, que te sitúen.

  • Los que se reúnen: Son 24 países que suponen el 85% del PIB (la economía) del mundo, como recordaba el otro día el secretario de Estado de Economía, David Vegara, para quien puede que no sea Bretton Woods. La cumbre que cerró las normas para después de la II Guerra Mundial se tardó dos años en fraguar y aquí se trabaja desde noviembre (comenzó con la Cumbre de Washington). Hay que añadir Etiopía y Tailandia, que representan a sendas alianzas de Africa y Asia.
  • Razones para no bromear: Los 24 países, y especialmente EEUU, Rusia y China —las tres potencias mundiales y de cuyos líderes estará pendiente el mundo— no pueden olvidar que el último dato de la OIT (Organización Internacional del Trabajo ) cifra en 50 millones de parados los que habrá en el mundo. Ojo con confundir nuevos parados con pobres que nunca han tenido un trabajo. La puntilla final antes de la cena de gala de esta noche ha sido de la OCDE, al pronosticar un aumento del paro hasta del 11,9% en la eurozona y de un 10,5% en EEUU. La crisis no verá algo de luz hasta mitad del año que viene.
  • Qué quieren unos y otros: Básicamente, Obama quiere que las economías europeas gasten más dinero, den más estímulos fiscales para impulsar la demanda y luchar contra el proteccionismo. Mientras que Europa no quiere gastar tanto dinero. Mantiene que nuestro sistema de cobertura social es más caro y mucho mejor que el de EEUU y prefiere apostar por la aprobación de nuevas normas que regulen el mercado financiero. Un mercado que desde EEUU ha extendido a todo el planeta la peste en forma de crisis. En este terreno, el documento de diez puntos que propuso el Gobierno Zapatero a Londres propone obligar a los bancos a informar de riesgos y salarios con mayor transparencia.
  • Lo único concreto, el FMI: Pese a tanta parafernalia y explicación, la verdad es que hasta ahora lo único que parece concreto de la reunión de mañana es que el Fondo Monetario Internacional (FMI), ese instrumento nacido de Bretton Woods que ahora ya no se sabía para qué servía, resucite. Porque los mandatarios tienen el propósito mañana de aumentar su dotación y ayudar a las futuras quiebras de las economías.

Contra el proteccionismo

Si después de todo ese batiburrillo de advertencias, miedos, objetivos y circunstancias históricas no sabes con qué quedarte, debes saber que, cuando mañana por la noche o el jueves los medios digan "fracaso de la cumbre del G-20" o "Cumbre gris, Merkel convoca otra para mayo y Sarkozy se marcha" —por ejemplo—, lo único que tienes que intentar averiguar es si los reunidos en Londres han acordado algo concreto contra la tentación del proteccionismo económico, esa enfermedad tan grave que ataca a los Gobiernos, que los lleva a poner aranceles para proteger sólo lo que cada uno produce. Nuestros productos defendidos en una guerra comercial frente a las importaciones de otros países. De este gran peligro han escrito desde Krugman, pasando por el secretario de Estado David Vegara, el Nobel Stiglitz, el catedrático español Emilio Ontiveros. El proteccionismo sería un desastre —la opinión es unánime—, pero 17 de los 24 países que han ido a la Cumbre ya han adoptado alguna medida que protege sus productos frente a los de los demás.

Por último, no dejes de seguir las protestas contra esta cumbre y las siguientes, hasta la de Estambul, aunque tengan contenidos muy diferentes. Porque estos tipos que se manifiestan desde hoy por las capitales del mundo y entre los que se encuentran muchos jóvenes de la llamada generación 0, esos que hasta el año pasado tenían un futuro prometedor y ahora solo esperan en la cola del paro o buscan adónde escapar, no quieren ser iguales que sus padres, la generación del 68 que buscaba la playa debajo de los adoquines, pero lo están viviendo. La mayoría de los del 68 no encontraron ni arena fina, pero fueron conscientes de que vivían un momento histórico. Estos seis días de abril pueden ser un fiasco, pero también el inicio de un momento histórico. No te lo pierdas.

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