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Nunchakus, cadenas, navajas y rumbas. Vuelven los quinquis

Por ALEJANDRO ARTECHE (SOITU.ES)
Actualizado 11-06-2009 11:58 CET

Toca reivindicar la cultura quinqui. Los macarras, tan nuestros como la paella, los toros y la tortilla de patatas. Los Seat trucados, las Bultaco Metralla, las barriadas periféricas donde convivían pisos baratos con chabolas y depresión. En Barcelona se rinde culto a la generación quinqui en el CCCB bajo el título de 'Quinquis de los 80. Prensa, cine y calle'.

Ahora es posible que nos haga gracia recordar el fenómeno quinqui de finales de los 70 y principios de los 80. Exaltación de la delincuencia bajo el romanticismo del Robin Hood que robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres del barrio... aunque al final todo se fuese por la vena. Supongo que la distancia en el tiempo tiende a adornar los recuerdos, pero en aquella época, maldita la gracia que hacía que las bandas de quinquis atacaran a los escolares en las puertas de los colegios.

Quedadas en parques entre bandas de barrios rivales para dirimir sus diferencias como en una versión cañí de los Warriors, ambiente duro en los billares de la época entre máquinas de petacos y futbolines donde matar el rato fumando los primeros porros, la pasión por las artes marciales y la fabricación manual con trozos de palos de escoba de nunchakus... Cadenas doradas al cuello y esclavas en la muñeca. Los más pudientes con un buen anillo tipo sello, también llamados "marcaputas" porque los chulos los usaban para partir los labios de sus "protegidas" de un buen revés. Camisas de brillo con cuello "solapón" y los tres botones superiores desabrochados. Pantalones pitillo ultra pegados (los más macarras, los de la marca Jesus) o con campana gigante (los llamados de pata de elefante), daba igual, pero ambos modelos con el paquete bien marcado. Botines, playeras o zapatos mocasines, pero siempre con calcetín blanco de tenis. Peinados tipo mullet. Chupas de cuero o vaqueras dos tallas más pequeñas. Apodos como el Jaro, el Torete, Cara Cortada, el Vaquilla. Costo traído de Ceuta y caballo comprado a los gitanos. Navajas compartiendo espacio en el bolsillo con peines para ir siempre bien maqueados. Y la famosa leyenda urbana en la que todos tenían un amigo que conocía a un chaval de otro colegio al que habían atracado unos macarras con la consigna de "pinchazo o pellizco". El chaval había elegido pellizco para evitar la navaja y se había encontrado con unos alicates que le habían pellizcado un trozo de brazo.

Y la música. En la música valía todo. En los radiocassettes, las máquinas de discos de los bares y billares o en las discotecas sonaba de todo. La rumba más canalla alternaba las tardes de sábados en las discotecas de las barriadas con el pop de Miguel Bosé, las baladas de los Pecos y Camilo Sesto para bailar las lentas y Deep Purple, Suzi Quatro y la joya de la corona: el disco de baladas de Scorpions. Perfecto para el romanticismo en el parque, el descampado o la trasera del coche.

Pero si algo triunfó en la música de la cultura macarra, o quinqui, fueron las rumbas. Lo auténtico, lo nuestro. Dos nombres son los que están escritos con letras de oro en la banda sonora quinqui: Los Chichos y Los Chunguitos. Ambos hicieron famosas las vidas de dos delincuentes como El Vaquilla y El Torete, con las bandas sonoras de las películas que les dedicaron. 'Yo, el Vaquilla' tenía a los Chichos como bardos que jaleaban los actos delictivos de Juan José Moreno Cuenca.

Fallecido por cirrosis crónica en un Hospital Penitenciario mientras cumplía su enésima condena en 2003 y llevado a la fama por José Antonio de la Loma en la trilogía 'Perros callejeros'. Los Chichos le dedicaron 'El vaquilla', donde era definido como un "alegre bandolero que reparte lo que roba". Esta idealización de la delincuencia en canciones y películas hizo que para muchos adolescentes de barriadas se convirtiera en un héroe y decidieran seguir sus pasos, tanto en la delincuencia como en el paso por la cárcel.

Los pesos pesados, Chichos y Chunguitos

Los Chichos llevan desde 1973 encima de un escenario. Formado por los hermanos González Gabarre junto a Juan Antonio Jiménez 'Jeros', conocido posteriormente como "el del medio de los Chichos", han compuesto cientos de canciones. Famosos y superventas, en sus primeros discos hay canciones sobre prostitución, desamores e infidelidades para parar un carro. Canciones como 'Te tienes que vender' ("abandonaste a tu familia, a ese hombre que te quería y a esa niña que tú decías que era tu hija. Bastante desgracia que te tienes que vender con el primero que llegue") donde le reprochan a una lumi su modo de vida. 'Mala ruina tengas', 'Amor de compra y venta', 'Ni más ni menos', 'Son ilusiones'... Rumba flamenca fusionada con ritmos latinos y sones morunos fueron su seña de identidad en la primera época. Incluso se atrevieron a denunciar en sus canciones los malos tratos cuando no estaba de moda hacerlo y el "la maté porque era mía" estaba a la orden del día. 'Papa no pegues a la mama' (Papa tu no pegues a la mama, que la mama es muy buena y a ti la mama te quiere) fue visionaria en lo que sería la denuncia de violencia doméstica.

Al igual que Los Chichos, otro grupo de hermanos, Los Chunguitos, gozaron de gran éxito en los comienzos del movimiento quinqui. Con carreras parecidas en lo profesional (single tras single, todos eran número uno y llenaban donde actuaban) y en lo personal (ambos grupos han tenido fallecimientos desgraciados de sus componentes). Chunguitos logran grabar su primer disco al ser descubiertos por Ramón del Dúo Dinámico, que los vio actuar y los llevó a su discográfica. El primer lp de Los Chunguitos que contenía el single 'Dame veneno' logró el disco de oro en pocas semanas. Con su segundo disco volvieron a tocar la gloria al firmar el tema principal de la película 'Perros callejeros' y otras canciones suyas fueron elegidas para otra cinta de quinquis, 'Deprisa, deprisa' de Carlos Saura.

Las primeras composiciones de Los Chunguitos dejan ver mucha rabia contenida. En varias de ellas incluyen en la letra la frase "me cago en sus muertos" y son capaces de componer 'Me ha puesto los cuernos'. Incluida en el lp de 1980 'Pa ti y pa tu primo', la letra no tiene desperdicio (¿Dónde está esa niña? Me cago en sus muertos por irse con otro y ponerme cuernos. Como yo la vea le corto el pescuezo). El disco tenía otras joyas como 'Con cualquiera te enrollas'.

'Paya', 'Paloma que pierde el vuelo', 'Me sabe a humo', 'Porque pasó lo que pasó', 'Me quedo contigo', 'Soy un perro callejero' o 'Por la calle abajo', uno de sus grandes éxitos junto a 'Carmen' y ambos compuestos por el entonces reconocido autor y hoy friki televisivo Leonardo Dantés, son sus temas más populares.

En plena movida madrileña, Los Chunguitos gozaron de un reconocimiento por parte de la modernidad en pleno. Mariscal les diseñó portadas de discos, Alaska cantó con ellos en un disco en directo, llegaron a actuar en RockOla y Paloma Chamorro les dedicó un monográfico en 'La edad de oro', que les sirvió para presentar en sociedad a sus hermanas Toñi y Encarni, que posteriormente y bastante operadas, se convertirían en Azucar Moreno.

La 'drogaína'

Algo que no puede faltar en una buena recopilación de música quinqui son las canciones sobre la droga. A favor o en contra. Es lo mismo. El caballo es malo, malísimo, pero algo tiene que todos terminan cayendo en él. El Pelos, uno de los más reconocidos artistas en esto de la rumba quinqui bien en solitario o acompañado de Los Pelos tiene varias composiciones sobre el tema.

El buen señor no es que se aclare mucho sobre el tema porque lo mismo condena el uso del caballo en 'Sr. Juez' donde le echa la culpa a la sociedad de estar viviendo en la marginalidad rodeado de prostitutas y maricones en un mundo lleno de drogadicciones, que canta las excelencias del canuto. 'La grifa' tampoco es que se entienda muy bien de que va porque lo mismo dice que el chocolate le pone bien, que se lo fuma con niñas guapas en discotecas de Lloret de Mar, que lloriquea por terminar encarcelado. En 'La grifa' está el famoso estribillo de "talego, talego, qué dolor" que tantas veces hemos cantado muchos (sí, todos tenemos un pasado oscuro) a altas horas de la madrugada tras una noche de farra.

'La grifa' de El Pelos comparte estrofa con una de las canciones malditas de El Fary. El popular taxista publicó en su primera época el disco 'La mandanga', donde cantaba las maravillas de todo tipo de drogas (Dame chocolate que me pone bien, dame de la negra que hace buen olor y con la maría vaya colocón). La historia cuenta en primera persona cómo vencer la timidez con ayuda de todo tipo de sustancias fumables y rápidamente fue eliminada por el cantante de su repertorio. En posteriores entrevistas dijo que no sabía lo que cantaba y se arrepentía mucho de haber grabado ese disco porque no conocía las desgracias que causaba la droga hasta que uno de sus hijos fue encarcelado por ese motivo. Lo curioso es que la canción se publicó como single y fue radiada hasta la saciedad. Incluso llegó a presentarla en horario de máxima audiencia en televisión.

Pero si de droga hay un megahit en la cultura quinqui esa es 'Heroína' de Los Calis. Al grito de ¡más chutes no!, 'Heroína' se convirtió en un clásico del pop español nada más editarse, tanto que llegó a remezclarse para discotecas en un maxisingle con portada troquelada semi redonda (hoy pieza de coleccionista) con una explosiva versión bailonga llena de efectos, coros y sonido Tony Manero que arrasó en las pistas de todas las discotecas de extrarradio.

En el apartado yonky, es imposible olvidarse de uno de los más grandes, Tony el gitano. Especialista en cassettes de carretera, temas como 'Maldita droga', 'Se pinchaba la niña' o 'Corre por mis venas' son algunas de sus canciones denuncia, aunque también tiene otras de corte más salvaje como 'Me he fumao un canuto' ("que se muera el papa, que me he fumao un canuto y me ha echao de casa").

Tony el gitano sigue editando discos en la actualidad y actuando. Otra de sus canciones más conocidas de su repertorio es la que trata otro tema muy recurrente en el sonido quinqui: la prostitución y sus variantes. En 'Macarra' se queja de lo malas que son las mujeres que total, por quitarles el dinero ellas van y le insultan. Tony se defiende diciendo que él no es ningún macarra y que él las cuida y les da cariño. Una joya.

Jimi Hendrix goes to las Barranquillas

Corrían los últimos coletazos de los dinosaurios del rock sinfónico, el jevi hacía estragos, llegaban las nuevas tecnologías en forma de sintetizadores... Un cacao de espanto. La mayoría de los músicos enclavados dentro del sonido quinqui se ceñían al patrón clásico de la rumba o el flamenco, algunos añadían teclados y otros fueron más allá. Los Chunguitos fusionaron ritmos latinos y salseros en algunas de sus canciones, pero quienes mejor lo tuvieron para experimentar fueron los artistas surgidos dentro del sello CBS.

Casi todos los discos editados por CBS de nuevo flamenco tenían un equipo compacto para las grabaciones bajo la producción de José Luis de Carlos y músicos que venían del rock sinfónico y la fusión. Con este bagaje musical es lógico que a la rumba clásica se le añadieran teclados sinfónicos y Hammond, guitarras eléctricas, distorsiones, pedales fuzz y wah wah...

No hay más que escuchar los primeros compases de 'Te estoy amando locamente', primer gran éxito de Las Grecas. Escuchar sus discos es escuchar puro Janis Joplin "macarreado". Celos, amor, desamor, sufrimiento y versiones de Los Brincos o The Turtles. Llegaron a grabar discos en Londres como auténticas estrellas del pop, ganaron cantidades inmensas de dinero que invirtieron en pisos y negocios de hostelería que fueron perdiendo y sus discos son auténticas obras de arte de fusión del flamenco pop con los ritmos más salvajes del rock setentero. Al final la vida de Las Grecas se convirtió en la letra de cualquier canción quinqui. Tina con problemas mentales terminó viviendo en la calle como una mendiga e intentando acuchillar a su hermana en una trifulca doméstica.

Tras la muerte de Tina, Carmela intentó reflotar su carrera con otra chica que no sólo no funcionó, sino que se quedó con el nombre del grupo registrándolo como suyo en la Oficina de Patentes. Otro intento de Carmela por hacer un dúo con su sobrina Saray —hija de Tina— tampoco tuvo éxito.

Caño Roto era una barriada marginal de Madrid donde aparecieron Los Chorbos. CBS intentó lanzarlos como grupo fusión vendiendo el "sonido Caño Roto" que no llegó a triunfar como ellos esperaban aunque 'Vuelvo a casa' fue un excelente single. La historia de un padre que regresa a su hogar pidiendo el perdón de una familia a la que abandonó para irse con otra, sigue sonando ultramoderna al estar grabada con la misma base soul de 'Papa was a rollin' stone' de los Temptations. Una osadía y una mezcla imposible que, sorprendentemente, pega y muy bien. Tras la separación del grupo, uno de sus miembros, Manzanita, logró gran popularidad en solitario.

Con el soul también jugó Luis Barrul, más conocido como El Luis. Nacido en Galicia y compositor para Las Grecas y Los Chichos, uno de sus mayores éxitos fue 'Yo te lo digo cantando', aunque el salto mortal de su carrera está en 'Gitano soul'. Tras una portada donde aparece dibujado con camiseta, chupa de cuero, pinta de duro y gafas de espejo donde se refleja la realidad de su barrio, 'Gitano soul' tiene la mezcla más perfecta que se haya visto entre rumba, flamenco y música negra y que hoy, a más de veinte años de su publicación, sigue sonando nuevo, fresco y sorprendente, sin que nadie haya podido repetir la jugada.

'Oh libertad', el single presentación de 'Gitano soul' es simplemente una combinación perfecta de rumba carcelaria acelerada a toda pastilla por los coros gospel que le arropan. Grabado entre Madrid y Nueva York, el disco es un trabajo muy ambicioso y muy bien resuelto con una mezcla perfecta del sentimiento gitano y el soul americano, algo que también se da mucho en el Culto Evangélico, al que pertenecía en ese momento El Luis, que también grabó otras canciones carcelarias como la que narra el momento del preso en el vís a vís con su mujer en la cárcel.

  • Escucha el podcast Trepidación de esta semana dedicado a la música quinqui.
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