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Mark Webber también tiene alas

  • El piloto australiano de Red Bull consigue la primera victoria de su carrera
  • Los Brawn GP evidenciaron sus problemas con los neumáticos y no subieron al podio
  • Fernando Alonso, autor de la vuelta rápida, queda séptimo y da motivos para la esperanza
Por CRISTIAN MESTRES (SOITU.ES)
Actualizado 12-07-2009 20:25 CET

Mark Webber redondeó el mejor fin de semana de su carrera deportiva con el triunfo en el Gran Premio de Alemania, el primero de su historial, seguido de su compañero Sebastian Vettel y de Felipe Massa, que da a Ferrari el mejor resultado del año. Los Brawn GP, que por primera vez en el presente mundial no tuvieron representación en el podio, evidenciaron sus problemas con los neumáticos y sólo pudieron ser 5º y 6º, con lo que el margen de Button en cabeza del campeonato se ha reducido de 25 a 21 puntos. Fernando Alonso, séptimo en la meta y autor de la vuelta rápida, dio motivos para la esperanza de cara al futuro más inmediato.

Vuelta 24; el realizador decide interrumpir la retransmisión televisiva para pinchar una de las cámaras del pit lane. En primer plano, Sébastien Bourdais, ya con el mono desabrochado, que acaba de retirarse por avería mecánica. A su lado, Giorgio Ascanelli, máximo responsable del equipo Toro Rosso, al que abraza con fugacidad casi a modo de despedida. Es la imagen de la carrera. A partir del próximo GP, Jaime Alguersuari será su sustituto, convirtiéndose en el segundo español de la parrilla. La noticia, ya oficial a nivel interno desde el GP de Gran Bretaña, se hará pública dentro de dos semanas, a mucho tardar.

Pero volvamos al principio. Aunque las previsiones apuntaban a una jornada de rayos y truenos, el agua sólo apareció durante la carrera matinal de la GP2. En adelante, el sol y el buen tiempo dieron una tregua a la categoría reina y calmaron un poco el escenario dibujado tras la sesión de ayer.

La lectura a las cargas de carburante para hoy evidenciaba que algo está cambiando en la F-1. Brawn GP, acostumbrada a esconder sus bazas el sábado cargando más gasolina que el resto, se veía ahora forzada a quitar kilos para mantenerse en la lucha por las posiciones de privilegio. Pero ganar el GP con 33 kg en cada uno de sus monoplazas sonaba poco menos que a suicidio, sin la lluvia como agente salvador, claro.

La salida fue extraña. Webber reaccionó algo tarde al semáforo y vio como Rubens Barrichello y Lewis Hamilton se colocaban uno a cada lado de su monoplaza en el tramo final de la recta de tribunas. El australiano, incomprensiblemente, trató de arrinconar al brasileño dando un volantazo a la izquierda... pero se excedió, y acabó tocándose con él sin consecuencias, cediéndole además la primera posición. Hamilton, por su parte, salió tan exaltado que acabó pasándose de frenada y enfilando a la escapatoria exterior del primer viraje, donde pinchó un neumático. Ahí acabó su carrera. Por detrás, buen papel de los Ferrari que, ayudados por el KERS, consiguieron colarse en las plazas delanteras y jugar a partir de entonces sus bazas estratégicas. La prueba se dividió en ese momento en dos mitades bien definidas: Barrichello y Webber por delante, y Kovalainen, a una distancia prudencial, actuando de tapón para Button, Massa y Vettel. Fernando Alonso, muy cargado de gasolina, resistía como podía en la 11ª plaza.

Una ayuda a los Brawn

Ross Brawn no lo veía claro. Barrichello no conseguía despegarse del Red Bull a pesar de rodar con mucho menos carburante, y, peor que eso, vuelta a vuelta caían las opciones de podio para su segundo comodín, Jenson Button. Pero los comisarios decidieron echarles una mano penalizando con un drive through —obligar a pasar por la calle de los boxes sin detenerse— a Mark Webber como consecuencia del toque con Barrichello en la salida. El australiano apuró las tres vueltas de margen que concede el reglamento para cumplir la penalización y pasó por boxes junto a Rubinho, que efectuó su primera parada y descubrió su más que previsible estrategia de tres detenciones. El equipo británico renovó su confianza en el compuesto de neumático blando, táctica que también aplicaría con Button apenas una vuelta después.

Brawn quedó descartada de la pelea por la victoria en este preciso instante. Tanto Button como Barrichello quedaron atascados en el tráfico mientras Webber y Vettel, con el horizonte despejado, aumentaban su ventaja al frente. El australiano repostó en el 19º paso por meta, y su compañero lo hizo dos giros después. A diferencia de los Brawn GP, ambos montaron el compuesto de goma duro y se prepararon para completar su tramo largo. Ferrari, entre tanto, confirmó la candidatura al podio de Felipe Massa, que se mantenía rodando a buen ritmo con el compuesto de goma blanda.

La lucha por las últimas posiciones de puntos involucraba por primera vez (y de forma merecida) a un Force India. Sin embargo, cuando Adrian Sutil veía la quinta plaza al alcance de la mano apareció el de siempre, Kimi Räikkönen. A la salida del primer repostaje, el alemán trató de abrirse para cubrir posición, pero el Ferrari no lo vio y acabó haciendo trizas el alerón delantero del Force India. Adiós puntos... La situación recuerda mucho al GP de Mónaco de 2008, donde Räikkönen embistió a Sutil justo cuando éste tenía asegurada la cuarta plaza.

De vuelta a la cabeza, a los conocidos demonios de Ross Brawn pronto se sumó un nombre más, Nico Rosberg. El piloto germano había sido uno de los pocos en montar neumáticos duros en la salida, y esta apuesta, unida a su elevada carga de gasolina, se reveló acertada. Rosberg pasó por boxes por primera vez en el 29º paso por meta, pero no lo hizo rellenando su tanque para llegar hasta el final. Patrick Head había tramado una inteligente estrategia asimétrica: un primer tramo larguísimo seguido de otros dos muy cortos, destinados a cubrir las posiciones ganadas de inicio. Bingo: si nada fallaba, el Williams acabaría por delante de los Brawn GP.

La apuesta del equipo líder del mundial por la goma blanda se reveló poco acertada. Button y Barrichello tenían los neumáticos traseros destrozados, lo que les obligó a volver al compuesto duro en su segundo repostaje, planeado las vueltas 30 (Button) y 31 (Barrichello). Pero en esta carrera nada parecía salirles bien, y como prueba la manguera de repostaje del brasileño, que se negó a funcionar en su paso por boxes, lo que regaló a sus rivales otros cinco segundos de margen.

Por delante, los Red Bull seguían a lo suyo. Webber, encadenando vueltas rápidas; Vettel, agazapado en segunda plaza, casi como el azar hubiera querido intercambiar los papeles que ambos jugaron en el último Gran Premio. La regularidad del australiano, que endosaba un promedio de ocho décimas por vuelta a su compañero, empezó a cimentar, de paso, su primer triunfo en F-1. Por detrás, Massa, cada vez más seguro, y Rosberg, que, como si de una hormiga en invierno se tratase, empezaba a hacer uso del colchón acumulado durante la primera fase del GP para asegurarse la cuarta posición.

El atractivo final de la carrera, curiosamente, acabaría involucrando a Barrichello, Button y ¡Fernando Alonso! El asturiano, que llegó a caer a la 16ª plaza tras su primer repostaje, empezó a resucitar del anonimato gracias a los Bridgestone duros, que dieron al Renault la velocidad y regularidad que ha ido persiguiendo durante media campaña. A pesar de realizar un trompo en la vuelta de formación (probable consecuencia de un sobrecalentamiento del embrague), el asturiano no se desconcentró en ningún momento y decidió luchar como en los viejos tiempos. Su primer zarpazo llegó en el 48º giro, cuando se convirtió en el primer piloto capaz de romper la barrera de 1’34" con un crono de 1’33" 744. En el siguiente paso por meta, rebajó el listón a 1’33" 365, unos registros que sólo Webber y Vettel habrían podido igualar en caso de necesidad.

¿Y los Brawn? Evidenciando al mundo que el BGP001 ya no es el que era. Ya hemos apuntado en varias ocasiones que el coche tiene serios problemas para calentar las ruedas, pero nunca hasta ahora nos había quedado tan claro. Button y Barrichello, ambos con compuestos duros, aprovechaban las rectas para practicar zig-zags de urgencia destinados a calentar las gomas antes del siguiente viraje. Esta maniobra, además de hacerles ceder un buen puñado de km/h de punta en los tramos rectos, nos deja claro que el monoplaza no aprovecha bien los neumáticos fuera de las situaciones de calor extremo.

A Ross Brawn se le acumulaba la faena. La voz de Button en la radio ya no suena a música celestial como en Melbourne o Barcelona. Justo lo contrario. El autoproclamado mejor piloto del mundo ha empezado a fallar apenas una semana después de sus altisonantes declaraciones. Sin embargo, a fin de salvar los muebles en el mundial de pilotos, el equipo británico trazó un último paso por boxes destinado a permitir el adelantamiento de Button a Barrichello. La maniobra, a la que tanto nos habíamos acostumbrado hace menos de una década con el propio Rubens y Michael Schumacher como protagonistas, buscaba salvaguardar los cinco puntitos de la quinta plaza, todo un botín a tenor de las circunstancias.

Alonso siguió tirando hasta que, a cuatro vueltas del banderazo, alcanzó a los Brawn. Sí, amigos, no es un milagro: ¡el R29 rodando más rápido que los Brawn GP! A partir de ese momento, el asturiano lo intentó, pero ya se sabe, en la F-1 actual los adelantamientos siguen siendo un hecho puntual, nunca una costumbre, y el ovetense tuvo que conformarse con la séptima plaza y la vuelta rápida del GP, la duodécima de su historial. Con todo, la valoración que la afición española debe sacar de la carrera es optimista, y más si hacemos caso a las palabras de Fernando al acabar la carrera, enunciadas esta vez con un rostro de alegría contenida que nada tiene que ver con el de ayer: «Hemos encontrado la dirección adecuada, ahora van a llegar los resultados».

De vuelta a la cabeza, Mark Webber atravesó exultante la meta en una merecida primera posición, el sueño que había perseguido en hasta 130 carreras, las mismas que lleva Fernando Alonso en F-1. El australiano precedió a su compañero Vettel, que ya es segundo en el mundial y recorta de 25 a 21 su desventaja respecto a Button, y Felipe Massa, que ha demostrado que Ferrari ya está ahí. Cuarta plaza para Nico Rosberg, que se coló por delante de los dos Brawn GP. En la clasificación de marcas, los dos dobletes consecutivos de Red Bull colocan a la escudería austríaca a sólo 9,5 puntos del hasta ahora dominador del Campeonato. Queda claro, pues, que hay mundial.

Hungría acogerá, dentro de dos semanas, el próximo Gran Premio de F-1, una carrera que, si atendemos a los resultados de hoy, ya no será cosa de dos. Ferrari, Renault, ¡bienvenidos a la pelea!

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