Madrid.- Escurridizas por su vuelo y frágiles por su forma, las aves de la Casa de Campo de Madrid han pasado hoy por el anillamiento, una práctica que, a modo de DNI, sirve para seguir su evolución, sus rastros y trayectorias en sus viajes migratorios rumbo al Sáhara.
Una docena de voluntarios han acudido hoy al bautizado como "pulmón verde" de la capital española, la Casa de Campo, para participar en una de las jornadas de anillamiento que organiza este verano la Sociedad Española de Ornitología, SEO Birdlife.
De mano de uno de los colaboradores de SEO, mayores y niños se han acercado al mundo de la avifauna y a esta práctica, con el sobrenombre de "científica", que permite identificar las diferentes especies de aves, marcarlas con una anilla y obtener información para futuros estudios.
"El objetivo es conocer la dinámica cuando los capturamos, aunque lo principal es volver a capturar a un pájaro ya marcado y obtener información sobre cuánto tiempo vive, dónde migra y cuánto tiempo tarda en llegar de un lugar a otro", detalla a Efe José Ignacio Aguirre, anillador de SEO.
Para conseguir esto se siguen diferentes pasos que comienzan con la colocación de una red "japonesa", de grosor fino, para capturar a las aves e identificar a la especie, lo que hacen los voluntarios de estas jornadas con un libro en mano a modo de guía.
Acto seguido el anillador ciñe a la pata del ave un anilla con un número identificativo "oficial", que determina el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y que entra a formar parte de una base de datos que recoge diversos aspectos de la ave.
"Determinamos la edad y el sexo, que es la información obligatoria, y a partir de ese momento, según el programa de anillamiento, tomamos una serie de medidas" explica Aguirre, que en su caso, tal y como marca su organización, pesa al animal, mide sus alas, así como su torso, para después dejarlo en libertad.
Las especies que se anillan en la Casa de Campo son afines a los bosques y varían según la época, ya que aparte de las "residentes", muchas de las que sobrevuelan este paraje son migratorias.
"La Casa de Campo funciona muy bien como lugar de parada en las rutas migratorias de las aves que han criado en Europa y viajan a sus cuarteles de invierno en África. Si nos asomamos a final de verano veremos cientos de golondrinas, y vencejos que repostan en su viaje antes de ir al Sáhara", anuncia Aguirre.
En este bosque madrileño durante todo el año conviven herrerillos comunes, gorriones molineros y pinzones con otras aves incluso exóticas liberadas de la cautividad, como la cotorra argentina, habitual desde hace quince años.
Para dar a conocer éstas y otras aves habituales de la capital, SEO Birdlife en colaboración el Ayuntamiento de Madrid ha organizado este verano rutas ornitológicas y anillamientos en otros espacios verdes, como la Dehesa de la Villa y Parque Oeste.
En España hay 600 expertos en anillamiento y cada año se lleva a cabo esta práctica de identificación con 400.000 aves.
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