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Reforzar el estado de bienestar será el objetivo central del gobierno de izquierda

EFE
Actualizado 15-09-2009 13:28 CET

Copenhague.-  Los objetivos centrales del gobierno de izquierda del primer ministro noruego, el laborista Jens Stoltenberg, que ayer logró repetir la mayoría absoluta de 2005, serán reforzar y ampliar el estado del bienestar y crear más empleo.

Stoltenberg anunció hoy, en una comparecencia en su residencia en Oslo, la creación de una nueva plataforma de gobierno con sus socios del Partido Centrista y el Partido de la Izquierda Socialista.

Temas como las cuestiones climáticas, nuevas infraestructuras o la reforma de la defensa serán otros puntos relevantes del gobierno, señaló Stoltenberg, que resaltó que no habrá una tercera solicitud de ingreso a la UE en la próxima legislatura, después de que las dos anteriores fueron rechazadas en referendo popular en 1972 y en 1994.

El primer ministro noruego dejó entrever esta madrugada en un debate en televisión que podría presentar su nuevo gobierno en la primera mitad de octubre, cuando el rey Harald V pronuncie el discurso que marca la reanudación de la actividad parlamentaria tras el verano.

"Haber sido reelegidos es nuestra fuerza", dijo Stoltenberg, quien reiteró la importancia del uso de redes sociales en internet como Facebook o Twitter durante la campaña para explicar la victoria del bloque roji-verde, la primera vez en 16 años que un gobierno repite triunfo y el mejor resultado laborista desde 1993.

El líder laborista mantiene también a Noruega como el único bastión socialdemócrata en Escandinavia.

La victoria de la izquierda, que superó por 86 a 83 escaños al centro-derecha pese a obtener menor porcentaje de votos, refuerza a Stoltenberg, capaz de remontar los sondeos en contra en los últimos meses para protagonizar un sprint en una noche electoral incierta.

Stoltenberg no se atrevió a proclamarse ganador hasta bien pasada la medianoche y cuando se habían escrutado el 99 por ciento de los votos de los comicios -que registraron una participación del 73,8 por ciento, la más baja desde 1927-, temeroso del vuelco final a favor de la oposición que apuntaban algunas proyecciones.

La tensión y el cansancio de la noche electoral se dejaron notar en Stoltenberg, que protagonizó la anécdota de la jornada.

Tras atender de madrugada frente a su residencia a la prensa y anunciar que se retiraba para disfrutar de la cena, Stoltenberg, acompañado por su mujer, se dio cuenta de que la puerta estaba cerrada y que ambos se habían olvidado la llave, por lo que tuvieron que esperar varios minutos a un guardia de seguridad.

La remontada de Stoltenberg se debe en buena parte a su sereno tratamiento de la crisis económica, que ha prevalecido sobre algunos escándalos en la gestión, y a la desunión de la oposición.

Tanto el populista Partido del Progreso como el Partido Conservador mejoraron sus resultados con respecto a 2005, de ahí que sus líderes, Siv Jensen y Erna Solberg, respectivamente, se proclamaron "ganadores" de los comicios, ocultando sin embargo el fracaso evidente de no lograr tumbar al gobierno.

El Partido del Progreso se afianzó en el segundo puesto y logró el mejor resultado de su historia con el 22,9 por ciento y 41 diputados, demasiado poco para una formación que en invierno amenazaba con arrebatarle la hegemonía al laborismo y que antes de la campaña rozaba el 30 por ciento de apoyo.

Más acusada fue aún la subida de los conservadores, de 3 puntos y 7 escaños, un logro matizado por la situación de la que partían tras el catastrófico resultado de 2005.

Pero el principal derrotado fue el Partido Liberal de Lars Sponheim, reducido a una fuerza marginal con sólo dos diputados, ocho menos de los que tenía, y al que conservadores y populistas han culpado de la derrota del centro-derecha.

Sponheim, que ya ha anunciado su dimisión para el próximo congreso del partido, se negó tajantemente durante la campaña a un posible pacto postelectoral con los populistas debido al "abismo" que existía por el endurecimiento de la política de asilo que propone aquél, tomando como ejemplo el modelo danés.

La retirada de Sponheim puede abonar el terreno para una unión del centro-derecha, que Siv Jensen ya ha defendido al asegurar que su partido está "listo" para negociar desde hoy con los otros grupos la creación de una coalición de cara a 2013.

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