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Sarkozy, un hombre solo entre mil millones de personas

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asia, internacional, politica
Actualizado 25-01-2008 13:58 CET

Hubo que esperar hasta que se abriese la portezuela del avión para que se desvelase la incógnita: finalmente Carla Bruni no acompañó a Sarko en su visita a la India.

Sarkozy haciendo una ofrenda floral a Gandhi

Para algunos fue una decepción, pero otros respiraron aliviados. Y es que, como me dijo una fuente de Protocolo india de ésas que no quieren ser reveladas "¿dónde se supone que debemos sentar a una ex-cantante y ex-modelo que acompaña a un presidente cuya esposa está a miles de kilómetros?

Al llegar al aeropuerto Sarkozy era un hombre feliz. En su escaso metro setenta apenas cabía todo el orgullo que debe sentir alguien que se sabe heredero de Napoleón; la recepción, desde luego, fue de lo más espectacular que se ha visto por aquí desde la visita del presidente chino.

Pero a medida que avanzaba la rueda de prensa, Sarkozy fue perdiendo fuelle, las arrugas que tan interesante le hacen a ojos de Carla empezaban a amontonarse en su frente, y sus zapatos entrechocaban impacientes mientras la intérprete le interpretaba y él enumeraba, con la mirada perdida, los acuerdos que había firmado y que iba a firmar con su homólogo indio, Manmohan Singh. Sí, su mirada estaba perdida, y tal vez habría que buscarla en esa ventana del Elíseo donde le esperará Carla Bruni, quién sabe si también con la mirada ausente.

Nicolas Sarkozy era un hombre solo hoy en Nueva Delhi. Porque solo está quien solo se siente, y si la mirada del hombre que hoy hacía una ofrenda floral a Gandhi no era la de un hombre solo, entonces es que tampoco estaba enamorado.

Mañana Sarkozy visitará el Taj Mahal, el mayor monumento al amor (perdido) del mundo, y un lugar que invita a la melancolía como ningún otro. Será una visita relámpago, apenas cuarenta minutos en los que el pequeño Nicolás podrá disfrutar del monumento a solas, pues se cerrará todo el recinto por medidas de seguridad. ¿Qué sentirá entonces Sarko? ¿Tal vez algo parecido a lo que sintió Napoleón cuando, en Egipto, ordenó que le dejasen a solas durante toda una noche en el interior de la gran pirámide de Keops?

A efectos prácticos, la visita reportará a Francia un importante acuerdo de colaboración en el campo nuclear con el gigante asiático, unos jugosos contratos de armas que aún están por concretar (40 aviones Rafale, poner al día los Mirage 2000 de la Fuerza Aérea India) y la promesa de la apertura de un Centro Cultural Indio en París.

Tal vez, si finalmente se casan, Sarko llevará un día a Carla a ese centro y allí, sin trabas de protocolo ni cámaras indiscretas, puedan darse el beso indio y furtivo que por ahora tendrá que esperar.

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