Grandes reservas de petróleo y una importante actividad del sector de los hidrocarburos, explotado por la multinacional norteameriana Exxon Mobil. Una de las poblaciones más empobrecidas y el gobierno más corrupto del mundo. Más de medio millón de refugiados, desnutrición crónica, empleo de niños soldados y continuas violaciones de los derechos humanos. Es el retrato de Chad, un país centroafricano en conflicto permanente desde el golpe de estado de su actual presidente, Idriss Dèby en 1990.
Ahora que el barril de Brent supera con holgura los 100 dólares y las multinacionales del sector hacen su agosto, hay que recordar que el crudo no sólo rompe las cifras macroeconómicas sino que también rompe países. Es el caso de Chad, donde la localización de grandes yacimientos de petróleo ha sumido al Estado africano en una guerra fratricida, ha aumentado la corrupción política y ha empeorado los índices de pobreza.
El control del gobierno para, a su vez, gestionar los beneficios relacionados con el petróleo es el origen de los continuos enfrentamientos en Chad entre los partidarios del actual presidente, Idriss Deby, y la oposición alzada en armas en numerosas ocasiones, la más reciente a principios de 2008.
El primer barril de crudo salió de los pozos de Doba, en el sur del país, a finales de la primavera del año 2003. El Banco Mundial trató de experimentar en Chad un modelo de desarrollo que sirviera después para los países africanos con grandes recursos naturales.
El BM promovió una ley que obliga a dedicar al menos el 12,5 por ciento de los beneficios que las compañías extranjeras dejan al país a la lucha contra la pobreza. Esta norma se conoce como Ley 001 y permite a la institución financiera controlar la gestión del dinero procedente de los hidrocarburos. Sin embargo, la práctica no ha dado los frutos esperados, Fue un fracaso. El primer dinero recibido por el gobierno procedente de los beneficios de la extracción de petróleo se invirtió en armas.
La empresa que saca la mayor parte del petróleo es la norteamericana Exxon Mobil, si bien las autoridades chadianas han firmado un acuerdo con China para buscar nuevos yacimientos.
Una compleja situación interna
Desde que apareció el petróleo, Chad se ha convertido en el país más corrupto del mundo, según Transparencia Internacional. Hay cerca de medio millón de desplazados, sobre todo en su parte oriental, según la ONU. La mayoría son refugiados procedentes del conflicto de Darfur, en la vecina Sudán. Otros proceden de la República Centroafricana. Los enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes a principios de 2008 han provocado el desplazamiento de al menos 30.000 chadianos hacia Camerún.
Para atender las necesidades de la población refugiada en 2008, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) hizo un llamamiento urgente a la comunidad internacional con el fin de conseguir al menos 81 millones de dólares.
Además sigue pendiente el cumplimiento de la resolución 1778 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en septiembre de 2007, que autoriza el despliegue en Chad y la República Centroafricana de una fuerza de Naciones Unidas para Chad y República Centroafricana, conocida como MINURCAT, con el mandado de proteger a los civiles y con apoyo de una fuerza de la Unión Europea conocida como EUFOR. La indolencia de la comunidad internacional ante este tipo de conflictos permite que en países como Chad siga la sangría humanitaria.
Para colmo, su anterior dictador, Hissène Habré, conocido como el "Pinochet africano", derrocado en 1990, se exilió a Senegal. Detenido desde el año 2000, las víctimas de su régimen siguen pendiente de que se le juzgue como autor de crímenes contra la humanidad, delitos de guerra, tortura y genocidio.
A todo ello se suman las malas relaciones con su vecino Sudán. Ambos países se acusan de injerencias en sus asuntos internos. En los últimos meses se han dado leves paso hacia la estabilidad de la zona. Chad y Sudán han firmado un nuevo acuerdo de paz, bajo el auspicio de los presidentes de Senegal y Gabón y la mediación de la ONU. Por su parte, el nuevo primer ministro de Chad, Youssouf Saleh Abbas, ha invitado a los representantes de la oposición a entrar en su gobierno, en una decisión muy celebrada por la comunidad internacional. Se trata de pequeños oasis de esperanza.
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