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VICENTE VERDÚ NO FICCIONA

Actualizado 06-05-2008 20:03 CET

Secuencia de acciones necesaria para que te editen un libro y te hagan la publicidad previa siempre que se den las siguientes condiciones: Ser de la casa, no de la calle. Contar con las suficientes críticas de entidad para que el escrutinio previo a sus intenciones, mejor que al tocho en si mismo, cubran posibles reacciones indignadas de los lectores después de publicado. Éstas no se tendrán en cuenta.

1. El regreso a la taberna del discreto vigilante y su escándalo.
Vicente Verdú publica en Babelia (17/11/07) sus sorpresivas “Reglas para la supervivencia de la novela” un decálogo resumible, como tantos otros, en un único mandamiento “la novela será lo que yo haga a partir de ahora”. El mundillo habla, el efecto se logra. El premio Herralde, los escritores periféricos (si ellos son periféricos eso es que yo estoy más o menos en el centro) y todos esos temas tan queridos al suave Verdú, la Internet, los cambios imparables, la dificultad de adaptarse a ellos, las distintas explosivas implosiones con las que convivimos en la comunicación, la familia, el trabajo o el azar…

2. Nadie me conoce mejor que yo pero, ¿a quién le interesa?Superado el sofoco de los lectores, o atribulados al no encontrar contestación, nunca lo sabremos, los Amos de la Casa encuentra quién retome el asunto. Cinco Babelias después (22/12/07) Gabi Martínez contesta, contradice y aclara el campo a Verdú en una pieza titulada “Aviadores descubren enorme manada (literaria)”. Vaya. El tipo se muestra más o menos sincero y no se corta. En realidad con esto bastaría para cerrar una polémica que nace inexistente, como el parto fingido de una histérica, pero poner 200 páginas en las mesas de las librerías no es una obra de caridad ni una aventura de editores hippies. Se requiere más calor y se procede.


3. Si me cuentas tu vida, hazlo divertido al menos.Sin mencionar al decálogo se le puede hacer una buena cama o un lecho de espinas. De la pericia del autor saldrán una u otra interpretaciones, que el lector elija. Jordi García merodea sobre el asunto de los argumentos y la forma más adecuada de ponerlos negro sobre blanco en “No corta el mar sino vuela”. La Autoficción es el gancho y la trampa, la necesidad y lo superfluo, el punto de partida y el meandro en el que el flujo textual puede estancarse. Un lío. Apareció tres semanas después en Babelia (12/01/08). Llegados a este punto las bases se han creado. La expectación, nadie sabe si comparable a la que puede despertar un Harri Potter, o inferior, hace lo que la misma palabra exige. Esperar.


4. Es bueno recordar que se existe. Los niños lo hacen cuando lloran sin motivo y los ancianos cuando refunfuñan solos. Privilegio solo disponible para los históricos de la casa. Columna tumbada en El País del viernes (7/03/08) "Los domingos de bealudelaire”.  Insiste sobre el terror al que puede llevar una adaptación al cine. nada de descripciones premiosas. para eso estás el objetivo. ¿Conocía Verdú el contenido de Babelia que saldría al día siguiente? ¿Quiso anticiparse, reafirmarse o sentenciar antes de? En cualquier caso, la ocasión aunque calva es atrapada por los pelos.


5. Todo es negociable menos la soberanía.
Al día siguiente (08/03/08) en una sólida doble página de Babelia, Manuel Rico sentencia desde el título “La novela en el siglo XXI goza de buena salud”. Y argumenta, por respeto no lo hace en tercera persona, que la calidad convive, y sobrevive, independiente del soporte, pero su relato es tan decimonónico y arquetípico como el Código Civil Francés.
Punto de partida: las tres matracas, que vamos muy deprisa, que hay mucha oferta y que nos falta tiempo. Correlato: no me discutas que soy un erudito y te plancho. Se enmaraña. Incomprensiblemente, se enmaraña y se deja arrastrar, (o es que le gusta) pero el caso es que se mete en la poza que gentilmente descubre en su decálogo Vicente V. “nunca será bueno si el cuento puede guionizarse para el cine (o cualquier medio/imagen. Los medios no “palabriles”). Otra vez ¡glub! Pero si la macroindustria de la imagen es capaz de hacer un excelente guión con el prospecto de las aspirinas. ¿Dejarán de escribir entonces? . Y por si no fuera suficiente, un emergente, A. Fernández Mallo autor de Nocilla Experience y premio de poesía Ciudad de Burgos, se suma a una reclamación todavía no formulada en su justo término y medida, tras el sugerente título de “Luís XIV traspasa Versalles a una promotora”. Para poder teorizar a gusto procede desde el principio a lo que debe hacerse con los ancianos, darles la razón al iniciar su intervención para poder hablar de lo que se quiere. Cita a su predecesor en Babelia, Gabi, y la no del todo deshilachada ligazón de su texto con el asunto que aquí nos arrastra.
Y Habla. De los blogs, de lo fragmentada que nos llega la información, de su confusión con el conocimiento y del autentico enemigo malo, el macro lobby, el supremo concepto, el todo hoy: La publicidad. Árbitro y guía último de nuestro comportamiento como personas. Juez de nuestra buena ejecutoria como ciudadanos. Banaliza sobre el nolugar lo ya sabido. Exige calidad literaria, a fin de cuentas como en los tiempos de Horacio.

6. El libro está en los VIPS. La critica, convencional en el sentido de que está en su sección dentro del suplemento, con su correspondiente ficha, y construida como debe hacerse, sujeto, verbo y predicado y todo lo que dictan las reglas y decálogos del oficio, aparece en Babelia, (19/04/08). Aquí surge una de las contradicciones que ni el mismo mercado logra explicarse, de tan manipulado. Del mismo modo que el anuncio de un estreno del otro sector, el cine, si viene precedido de una buena campaña y con extras de información adicional, puede retraer al consumidor de la urgencia de su obligación: consumir, y espera a que la lleven al videoclub; una mala crítica puede empujar al lector obstinado a comprar un libro, ya sea para corroborarla o para contradecirla, lo que da un cierto placer. Por una vez te sientes más listo que la auctoritas.
Gracias a Dios, o a su contraparte, el mercado es fascinante entre otras cosas, porque por mucho que lo intenten sus bien pagados gestores, todavía tiene no lugares donde se da el no control. Gracias a un par de columnas de J.E. Ayala-Dip y si sorteamos un explicitan, fácilmente sustituible por explican, que aparece en la cuarta línea, nos enteramos de que No Ficción es pura ficción (fantaseo le llama Verdú) que la realidad que nos rodea, invade y dolorosamente nos penetra y atenaza es pura fantasía, Si ficción. En otras palabras no creas ni quieras creer esa realidad que puede llevarte del orgasmo al suicidio porque es el fruto de la imaginación. Tuya o de otros. ¡Matrix inside al fín!


7. Hablar del libro un día antes del Día del Libro.El 22 de abril, un triste martes, en El País (triste sí, pero no despreciemos el target) Elsa Fernández Santos, (¿de que me suena ese apellido?) se muestra sincera desde la primera línea “… ha puesto en práctica en No Ficción su decálogo….” A cambio, el autor tampoco oculta nada. Reconoce que le sobraban retales, pequeños ensayos ensamblados, y pensó en hacerse algo apañado para el verano que empieza. Fashion y vintage a la vez.


8. Vayan saliendo que vamos a cerrar.Pero tal vez todo se ha quedado en poco a los ojos del legitimamente insaciable autor. ¿Qué autor no tiene la obligación de serlo? Si se gesta y pare un decálogo que dice como será o no será la novela del siglo XXI y la respuesta es la que hay hasta esa fecha es muy lógico pensar que la secuela, coda o epilogo a la polémica se manifieste en una sugestiva columna titulada “¿Para que tanto leer?” El País (26/04/08). Y se responde: la culpa es de lo atareados que andamos y el poco tiempo oreado y candeal (Glub! Por mi vida que eso pone!) Del que disponemos. Es lo que tiene jugar en casa.


9. Una buena trama no debe acabar nunca.
Siempre hay alguien que te puede dar una mano cuando piensas que ya no caben más fatigas. Tom Wolfe, de visita en la Feria del libro de Buenos Aires, es entrevistado por Raquel Garzón para El País de hoy martes 6 de mayo 08. Y allí, un poco al final Tom, pulcro, bienintencionado, consciente de los cambios que hace tiempo nos adelanta Vicente Verdú, autor de No Ficción, sostiene: “El verdadero destino de la literatura de este siglo es la no ficción”. Ahí queda eso.


* Todos los datos proceden de una única fuente, El País, Babelia (ed. impresa) y su entourage.

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