El tema de la inmigración está más caliente que nunca en Europa. Ya hace unas semanas que los Veintisiete se reunieron para debatir la directiva europea que endurecerá las condiciones para los 'sin papeles' pero, mientras se llega a un acuerdo, el nuevo Gobierno de Berlusconi ya ha empezado a poner en marcha las iniciativas que anunció en su campaña electoral. Disturbios, altercados y críticas al gobierno italiano mientras algunos ya hablan de 'caza' a los inmigrantes.
Las alarmas han saltado en Italia después de que la semana pasada se desatara una oleada de disturbios, con epicentro en Nápoles. En el origen de los altercados, el caso de una joven rumana que, presuntamente, intentó secuestrar a un bebé el pasado día 10. Las represalias no se hicieron esperar y durante la pasada semana varios asentamientos de gitanos rumanos fueron atacados incluso con cócteles molotov.
La alianza del partido de Berlusconi (Pueblo de la Libertad) con la Liga Norte no ha hecho más que radicalizar el tono del discurso sobre inmigración en el país mediterráneo. Además de los incidentes contra los rumanos, la semana pasada se llevaron a cabo redadas en distintos puntos de Italia que acabaron con más de cuatrocientos 'sin papeles' detenidos. Inmediatamente se dictaron órdenes de expulsión para decenas de ellos, sin seguir los trámites necesarios. Los responsables políticos argumentaron entonces que se trataba de delincuentes y justificó estas acciones como medidas para acabar con la inseguridad ciudadana.
Por el momento, el nuevo primer ministro italiano ha anunciado que celebrará su primer Consejo de Ministros en Nápoles para demostrar a sus ciudadanos que el gobierno los tiene en cuenta. Como ya anunció, entre sus primeras decisiones se encuentra un paquete de medidas sobre seguridad que supondrá un endurecimiento de las políticas sobre inmigración, que podrían entrar en vigor a partir de julio. Aunque aún no ha trascendido el contenido exacto de este paquete, una de las posibles medidas que maneja el ejecutivo italiano es considerar la inmigración ilegal como un delito. Actualmente, el hecho de encontrarse en un país sin visado no es más que una falta administrativa.
Otra de las posibilidades que está barajando el gobierno de Berlusconi es la obligatoriedad de realizar pruebas de ADN en los casos de reagrupamiento familiar para demostrar que realmente se trata de familiares directos.
Pese a que parecía que el enfrentamiento dialéctico entre los gobiernos italiano y español había acabado con la 'matización' de las palabras de De la Vega, hoy hemos vivido un nuevo episodio. Las declaraciones del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en las que aseguraba que Italia "quiere criminalizar al diferente" han vuelto a levantar ampollas entre el ejecutivo italiano. La misma respuesta han tenido las palabras de la ministra de Igualdad Bibiana Aído, que decía en una entrevista a El País que le pagaría un psiquiatra a Berlusconi.
Esta mañana, el ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, ha declarado que confía en que Zapatero evite "estas declaraciones que son inutilmente polémicas". Por si acaso, Italia ha anunciado que el jueves el ministro italiano de Políticas Comunitarias visitará España para "ilustrar" al gobierno español sobre su política migratoria.
El debate de la directiva europea sobre retorno tuvo su punto álgido a comienzos de este mes, cuando se esperaba que la Comisión Europea diera el visto bueno al texto. Sin embargo, once países se opusieron a que saliera adelante y, en estos momentos, el asunto está parado puesto que no se ha puesto una nueva fecha para retomar las conversaciones. España ya anunció que, aprovechando la directiva, aumentará el periodo máximo de retención que actualmente es de 40 días. Previsiblemente, los 18 meses de máximo que establece el texto serán el tope que se aplique en Italia, que ahora sólo puede retener durante dos meses a los inmigrantes indocumentados en estos centros.
Por otra parte, la situación que se vive en Italia ha llegado a la eurocámara. La europarlamentaria húngara Viktoria Mohacsi, adscrita al grupo liberal, ha visitado Italia para comprobar las circunstancias en las que se encuentran los inmigrantes rumanos. Mañana, el Parlamento Europeo debatirá la situación de los gitanos rumanos en toda Europa.
El problema de la basura viene de lejos en la región de la Campania. En la zona no existen vertederos suficientes para la cantidad de desperdicios que se producen y los vecinos se muestran contrario a que se abran otros nuevos cerca de sus casas. Los altercados con los inmigrantes rumanos, que han tenido que ser trasladados a un nuevo campamento bajo protección policial, no han hecho más que ayudar a calentar los ánimos de los vecinos napolitanos que se sienten abandonados por su gobierno y ya han comenzado a incendiar montañas de basura y a levantar barricadas.
Por el momento, la opción más factible para solucionar el problema – aunque sea transitoriamente – es que el ejército traslade los residuos a otros vertederos. También está previsto que se apruebe la apertura de nuevos lugares para depositar la basura en el próximo Consejo de Ministros.
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