MADRID.- "Sería paradójico que mientras en las sedes de Naciones Unidas de Nueva York y Ginebra se festeja el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en Darfur o Congo miles de refugiados huyen de la violencia y en Gaza los palestinos tratan de sobrevivir". Por eso, el presidente de la Sección española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, considera que hoy "no es tiempo de celebraciones, sino de actuar".
Es cierto que desde aquel 10 de diciembre de 1948 —cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración— se ha avanzado muchísimo en materia de derechos humanos en el ámbito internacional. Esta mañana, durante una conferencia organizada por Foro Nueva Economía, Beltrán ha apuntado tres pasos de gigante: la progresiva abolición de la pena de muerte —dos tercios de los Estados que la tenían recogida en 1948 la han eliminado—; la prohibición del uso de armas que provocan daños indiscriminados, como bombas de racimo o minas antipersona; y la extensión de la justicia universal, y no sólo con la creación de la Corte Penal Internacional, "sino que en este tiempo se ha podido sentar en el banquillo de los acusados a seis ex presidentes de Latinoamérica y se ha arrestado a dictadores".
En España se dio un "avance descomunal" al pasar de la dictadura a la democracia, pero es necesario no bajar la guardia. Por ello, para Amnistía uno de los principales retos de futuro es, además de la desaparición de ETA, que "no existan excepciones en el respeto a los derechos humanos, aunque los detenidos sean criminales". Por ello, es fundamental, a juicio de esta organización, seguir trabajando por "abolir el régimen de incomunicación para los acusados de terrorismo, porque son un agujero negro para aquellas personas susceptibles de ser sometidas a tortura o para los agentes acusados de denuncias falsas. Hacer la vista gorda en estos casos es perjudicial a la larga para todos", señala Beltrán.
Es precisamente las denuncias de supuestas torturas —no sólo a terroristas, sino también a inmigrantes— lo que más incomoda al Ejecutivo español de la tarea de Amnistía. "Suele ocurrir que nuestra organización es estupenda para casi todos los Gobiernos mientras que no nos encarguemos de su país", ha contestado el presidente del organismo. También le preocupa a Beltrán que España siga siendo uno de los cinco países de la Unión Europea "que no tiene un registro de episodios de racismo". Por eso, "es muy difícil saber si somos o no un país racista, porque mientras que en Reino Unido se registran 55.000 incidentes de este tipo al año, aquí se contabilizan sólo entre diez y doce".
Pero esta mañana, Beltrán ha querido insistir especialmente en dos retos que aparecen casi a diario en los medios: la violencia de género y la memoria histórica. Sobre el primero, ha insistido en que "no se puede perder fuelle" en la lucha contra esta lacra. Aunque la ley integral aprobada en 2004 fue "positiva", el presidente de la Sección española de Amnistía denuncia las "desigualdades" de trato que reciben las mujeres maltratadas según la Comunidad Autónoma en la que residen, por lo que ha pedido al Gobierno que elabore un plan de recursos mínimos, común a todo el Estado. Así mismo, le ha exigido que no disminuya la partida presupuestaria destinada a esta materia, "que se ha reducido en los últimos dos años", según sus datos.
Sobre la memoria histórica, Beltrán no ha tenido reparos en sacar los colores a los altos órganos judiciales —Audiencia Nacional y Tribunal Supremo— por la "indefensión" de las familias de víctimas de la guerra civil y la dictadura. Y lo ha hecho en presencia de los magistrados Javier Gómez Bermúdez y Enrique López —presidente y miembro, respectivamente, de la Sala de lo Penal que ha paralizado las exhumaciones y la investigación de los "crímenes de lesa humanidad"— y del magistrado emérito del Supremo José Antonio Martín Pallín, aunque éste último se ha manifestado en reiteradas ocasiones a favor de la memoria histórica.
"Es insólito que España sea, junto a la antigua Unión Soviética, el único país donde la búsqueda, exhumación e identificación de las víctimas abandonadas en cunetas de carretera sea una tarea que corresponda hacer a las familias, y no una cuestión que asuma el Estado", ha reprochado Beltrán, quien recuerda a los más reacios a reabrir esta etapa de la historia que "para pasar página, primero hay que leerla".
¿Y los retos en el ámbito internacional? Para Beltrán hay tres prioridades que deben abordarse con urgencia. La primera es un encargo directo al próximo presidente de EEUU. "En los primeros cien días de Gobierno, Obama deberá devolver a su país del lado oscuro". Para ello, tendrá que cerrar Guantánamo, los centros de detención ilegal y abrir una investigación independiente sobre los "atropellos que algunas democracias vienen haciendo a la democracia". El segundo reto es declarar la pobreza y sus consecuencias como violación de derechos humanos, "y que sus responsables paguen por ello ante la justicia". Y, por último, poner punto final a los conflictos de Gaza, Congo y Afganistán.
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