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La bici 'made in Spain': de las armas al motor eléctrico

  • Colectivos del pedal reclaman ayudas para dar un empujón a las bicis
Por ALMUDENA MARTIN (SOITU.ES)
Actualizado 03-06-2009 15:43 CET

España cuenta con una industria centenaria que vende bicicletas por todo el mundo. Son negocios que con pocos apoyos luchan por hacerse un hueco en el mercado internacional vendiendo el vehículo más ecológico que existe. Colectivos del pedal reclaman del Gobierno que no sólo ayude al sector del automóvil y preste un poco más de atención a este otro modelo de transporte no contaminante. Según lamentan estos grupos, la bicicleta "es la gran olvidada".

Recuperamos la historia de cuatro marcas españolas que aún hoy siguen empeñados en que la gente se suba al sillín. En mayor o menor medida, estas firmas también están notando las consecuencias de la crisis económica.

Bicicletas Orbea

Esta marca española de bicis cumple ya casi 150 años de historia. Todo comenzó en 1840, cuando cuatro hermanos, Juan Manuel, Mateo, Casimiro y Petra Orbea Murua fundaron en Éibar (Guipúzcoa) la industria 'Orbea Hermanos', dedicada a la fabricación de revólveres y pistolas. El negocio familiar tuvo mucho éxito y fue creciendo, tanto que incluso en 1890 construyeron una pequeña central hidroeléctrica cerca de sus talleres para el suministro de energía, y a principios del siglo XX crearon una fábrica de cartuchos en Buenos Aires (Argentina). Pero los problemas familiares junto a una situación de crisis producida por el final de la primera Guerra Mundial (la Paz hace caer la venta de armamento) provoca que en 1926 la empresa se divida en dos: una de ellas, con el nombre de Orbea y Compañía se queda en Éibar y comienza la fabricación de bicicletas, mientras la otra continúa con la fabricación de cartuchería en Vitoria.

"El cambio de la fabricación de armas a bicicletas se debió principalmente al aprovechamiento del material que se tenía; ¿qué se puede hacer con lo que tenemos?, se preguntaron entonces. Los tubos que se utilizaban en cañones y metralletas se destinaron a producir bicis, y es que los vehículos de 1930 estaban hechos con cuatro tubos", cuenta Jokin Díez, responsable de comunicación de la empresa. La primera bici de esta empresa vasca comenzó a rodar en los años 30, para después, en los 50, incorporarle un pequeño motor (la Velosolex). En 1975, la familia abandona las instalaciones del barrio eibarrés de Urkizu para instalarse en Mallabia.

Esta marca vasca produce al año 200.000 bicicletas y cuenta con varias plantas de fabricación: una en Kunshan (China), donde producen para Asia y EEUU, otra en Loule-Algarve (Portugal) y la planta matriz en Mallabia (Vizcaya). Entre las tres dan empleo a 260 personas (esto sin contar las oficinas que tienes distribuidas por el mundo). "La sede de Mallabia es donde está el núcleo del diseño, la fabricación, el modelo de negocio y la estrategia", cuenta Jon Fernández, director de Negocio de Orbea. Y es que España sigue siendo el primer mercado de esta marca de bicis, aunque seguido muy de cerca por Francia y EEUU. Como explica Fernández, la empresa no sólo se ha limitado al mercado nacional, hace diez años comenzó su carrera de internacionalización y ha establecido filiales en prácticamente todos los continentes. Tiene presencia en EEUU, Australia, China, Portugal... y distribuye a 54 países. A pesar de su internacionalización, la empresa es hoy una cooperativa con capital 100% español.

"En Orbea, estamos manteniendo unas cifras de pedidos de bicicletas similares a las del año pasado, de modo que la crisis no nos está afectando tanto, y pensamos que uno de los factores clave ha sido la consolidada internacionalización de nuestra marca. Nuestro volumen de negocio no se soportaría solamente en España", explica Fernández cuando le preguntamos sobre si la crisis ha hecho temblar las ventas de la empresa. En cuanto a las ayudas que está dando el Gobierno al sector del automóvil, Fernández no ve mal un empujón para ayudar a mantener a flote una industria sacudida por la crisis. Sin embargo, "sectores como el de la bicicleta podrían tenerse en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas de movilidad, porque el uso de las dos ruedas contribuye sin duda a una mejora de la salud de las personas, una menor contaminación en las ciudades y una reducción considerable del tráfico de coches".

Bicicletas BH

El comienzo de la empresa BH, que este año cumple 100 años, fue muy similar al de Orbea: también empezaron fabricando armamento. Empezó en 1909 siendo una empresa familiar de fabricación de pistolas tipo Mausar gestionada por tres hermanos: Domingo, Juan y Cosme Beistegui Albistegui. Los tres hermanos pusieron en marcha su propio taller en la localidad guipuzcoana de Éibar, hasta que la crisis de la industria armera de 1919 (justo después de la Primera Guerra Mundial) les hizo abrirse a otro tipo de producciones además de las armas. Fue entonces cuando esta familia empezó a crear sus primeras bicicletas, creando en los años 60 todos los elementos que componen la bicicleta. Unos 30 años después, en los 90, BH (que proviene de las siglas Hermanos Beistegui) compró la marca francesa Peugeot con la que creó Cycleurope, la cual vendió años después.

En la actualidad, esta empresa que aún sigue siendo familiar distribuye sus bicis a la mayor parte de los países del mundo desarrollado y produce alrededor de 300.000 bicicletas al año. Su sede central está en Vitoria (Álava) y desde allí gestionan toda la producción de bicicletas y su distribución. "Nuestro almacén en Vitoria está robotizado y tiene capacidad para 30.000 bicicletas", cuenta Alex Zuloaga, de la empresa BH, quién señala que "desde hace dos o tres años contamos con oficinas comerciales tanto en EEUU (Fenix) como en Taiwán (Taichún), lo que nos ayuda a centralizar nuestro servicio en esos países". Y es que la empresa vasca está haciendo rodar sus bicicletas no sólo en España, sino también en mercados tan importantes como el francés, el estadounidense, el japonés o el indonesio, entre otros.

La última apuesta de esta empresa española es la bici eléctrica con las bicis BH Emotion. "Este año hemos sacado diez nuevos modelos de este tipo de bicis para darle un empujón al uso de este vehículo como medio de transporte", cuenta Zuloaga, quién hace hincapié en que lo mejor de esta empresa es que todo se hace en Vitoria (exceptuando alguna pequeña pieza que proviene de China). Sólo en esta fábrica hay cerca de 200 empleados, además de las oficinas que BH tiene por el mundo. "Gracias a la internacionalización de la empresa, la crisis del último año se ha notado poco", asegura Zuloaga, quién añade que "las ayudas que buscan reducir la emisión de CO2 no deberían ir a un sector como el del automóvil, sino a uno como el de las bicicletas cuya contaminación atmosférica es cero".

Bicicletas Amat

Además de estas dos grandes marcas fuertemente consolidadas en el mercado nacional e internacional de la bicicleta, existen otras empresas españolas que siempre han apostado por la bicicleta, como Amat, Monty, Conor Sport, MSC Bikes o Bicicletas Méndiz...

En el caso de Bicicletas Amat, sus orígenes se remontan a 1912, cuando Antoni Amat Pons montó una pequeña fábrica de bicicletas en la calle Muntaner de Barcelona. "Entonces las bicicletas eran muy utilizadas como medio de transporte y había centenares de talleres, como los hay hoy de coches", cuenta su bisnieto Artur Amat, que junto a su hermano Toni lleva hoy la empresa. "Las primeras bicicletas que fabricó mi bisabuelo fueron de caballero y de rueda 700 (la medida que utilizan hoy las bicis de carreras) y se caracterizaban por tener la barra del cuadro horizontal al cuadro. Luego se diseñaron para las mujeres: como solían llevar falda y corset, la barra del cuadro se inclinó hacia abajo para que las damas pudieran subir fácilmente", explica Artur. No fue hasta la posguerra, cuando la empresa ya situada en la calle Balmes 84 de Barcelona, orientó su producción a otros fines que no fueran los desplazamientos urbanos: comenzó a producir bicis para la diversión de los niños.

A día de hoy, la familia Amat sigue produciendo bicis urbanas que sustituyan al vehículo como medio de transporte, todo gestionado desde la localidad barcelonesa de El Papiol, donde están las nuevas instalaciones. "El año pasado tuvimos que cerrar la tienda de la calle Balles", lamenta Artur. Entre las razones que llevaron al cierre estuvo la muerte de su padre y la proliferación del 'bicing'. "Muchos clientes nuestros se pasaron a este servicio de préstamo y esto nos afectó mucho, entre otras cosas", detalla este barcelonés que se ha criado siempre rodeado de bicicletas.

Para Artur, la producción de ahora y la de hace algunos años ha cambiado mucho "antiguamente se fabricaban todas las piezas de forma artesanal, en cambio en la actualidad ya se compran las piezas manufacturadas fuera, sobre todo en Europa (Francia, Portugal e Italia) y en Taiwan (en especial los cuadros); y aquí sólo realizamos el montaje". Bicicletas Amat sigue siendo una empresa catalana al 100%, y aunque la venta de bicicletas ha bajado en este último año por la crisis, la venta de accesorios y otros componentes relacionados con las dos ruedas, les ha permitido sobrevivir. La empresa da empleo a 12 personas y su producción está en torno a 4.000 unidades al año. Artur agradecería sin duda las ayudas del Gobierno, pero no "sólo las económicas sino también las que promueven la construcción de carriles bicis en las zonas urbanas y aparcamientos vigilados".

Bicicletas Monty

Monty es una marca española de bicicletas mucho más joven que las anteriores y con un origen totalmente diferente. Todo comenzó en 1983, cuando la empresa de motocicletas Montesa entró en crisis y el campeón de España de trial, motocrós y velocidad, Pere Pi empezó a interesarse por la producción de bicis de trial. Y todo gracias a que unos años antes, su hijo Ot de 6 años prefirió tener una la bici antes que una motocicleta. Pere se propuso entonces diseñar una bicicleta de trial para su pequeño y así fue como nacieron las primeras bicis de trial conocidas como Montesitas. Una vez que Montesa dejó de fabricar, Pere creo junto a su mujer su propia cadena de producción bajo el nombre de Monty. Hoy esta marca de Barcelona dirigida por Ot Pi, comercializa todo tipo de vehículos no contaminantes: sobre todo urbanos, para niños, plegables y, su última apuesta, las eléctricas. En total, esta empresa que factura al año alrededor de 7,5 millones de euros y da empleo a unos 40 trabajadores, distribuye sus bicis a 35 países: Reino Unido, Japón, Alemania, República Checa, Suiza, Italia...

Como cuenta Gerard Cadevall, responsable de comunicación de la empresa, "Monty comenzó a apostar por las bicis urbanas hace unos cinco años, cuando comenzó la fabricación de bicis eléctricas y plegables". Además de la sede principal que se encuentra en la localidad barcelonesa de Sant Feliu de Llobregat, Monty cuenta con otra fábrica exclusiva para montar las bicis eléctricas que se fabrican en China. La producción aproximada de esta empresa está entre las 35.000 y 40.000 bicicletas al año, muchas de las cuales acaban rodando en sus mercados más potentes: España y Francia. Al igual que otros sectores, la crisis se ha notado en la industria de las bicis, y en Monty la está sobrellevando subidos a las E- Bikes: "tenemos la suerte de que las E-Bikes se están vendiendo bien", asegura Cadevall.

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