Secciones bajar

Olor de santidad y de sangre reseca

  • Julie Delpy no convence demasiado con 'The Countess', su tercer largo como directora
Por FEDERICO VOLPINI (SOITU.ES)
Actualizado 03-10-2009 13:31 CET

SITGES.— Este año el Festival se presenta bajo una triple-cuádruple-quíntuple advocación. Cuando se ponen velas a los santos, a más velas, más santos, y a más santos, más cosas que pueden pedirse con las velas.

San '[REC]2'.

San Malcolm McDowell. Premio Honorífico del Festival. Por su carrera: subido a la terraza del colegio con la ametralladora ('If...'), soltando garrotazos, para que tengan algo, a los que nada tienen ('La naranja mecánica'), sujeto de experimentos monstruosos ('Un hombre de suerte'), de gira sin moverse del sitio ('Los pasajeros del tiempo'), emperador erizado de escamas ('Caligula'), hasta llegar a 'Halloween II' y sus cintas más recientes; la última, la que intentó montarse con la intérprete el jueves en la Gala.

San Alien, de esta cuadragésimo segunda edición, con su reiterado productor Walter Hill (y además, director, ‘Los amos de la noche’, entre otras).

San Viggo Mortensen y San Cormac McCarthy (muy milagreros ambos), a los que se confía la clausura.

En Madrid, a Jesulín de Janeiro habría que haberle puesto alguna vela.

Hablábamos ayer de San Vampiro, mártir, y anunciábamos para hoy la referencia a Santa Erzsébet Báthory‘The Countess’, directora, guionista y condesa Julie Delpy—, patrona de las vírgenes, a las que extraía su sangre para bañarse en ella y de este modo prolongar la juventud: lo hacía por amor. "Ama y haz lo que quieras", dice San Agustín.

Una infancia infeliz (sirve de atenuante salvo en el Tribunal de las Aguas de Valencia; tal vez porque en el campo, de sol a sol, con la espalda doblada, todas las infancias, les pongas el traje que les pongas, se nos quedan pequeñas), las malas compañías —los padres, casi siempre— y una educación orientada a desterrar el sentimentalismo, que luego, cuando vuelve, ya con cuarenta años, viene atizando ascuas. John Hurt, taimado y sin escrúpulos. Daniel Brühl, blando y obediente y quejumbroso y no muy afectado —en el sentido de que el tema le afecte—. Julie Delpy, fría y seductora, preocupada porque el tiempo está pasando de ella. "Película correcta", se escuchaba. Y a la cama con un emparedado, para siempre, porque no ha sido buena.

*Opina sobre Sitges en su debate de utoi

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios puedes iniciar sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

Di lo que quieras

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si ya lo estás registrado puedes iniciar sesión ahora.

Volver a cine Volver a portada
subir Subir al principio de la página