Tú no te pones rojo y ella sí

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moda, sexo
Actualizado 31-12-2007 05:45 CET

Sal hoy a la calle, compra lencería sexy de Nochevieja para tu chica y no metas la pata. Te decimos cómo.

Alguno ya lo hemos conseguido. /J.F.B.

Es una de las neotradiciones: ponerse ropa interior roja para cambiar de año. Además, tiene que ser regalada. Y, los puristas, dicen también que hay que quemarla al final de la fiesta. Trae buena suerte. Mentira, lo que trae son problemas. ¿Cómo voy a comprar yo un tanguita para mi pareja?

Es sencillo. Solo hay que seguir estos diez pasos.

1.-Documentación. Hay millones de webs para convertirse en un experto lencero. En la intimidad, a solas con tu ordenador, mira la moda interior y vete formando un criterio de por dónde van los tiros. Donde tú solo ves un tanga resulta que hay siete millones de diseños diferentes, ya no sé si a cual más caro o a cual más pequeño. Empápate. Conviértete en un experto.

2.-Las consejeras. Es tan útil como necesario. ¿Tienes confianza con alguna compañera de trabajo? ¿Con una amiga-de-toda-la-vida? Rompe el hielo. Explícale que quieres regalarle a tu pareja un precioso conjunto de ropa interior. Reconoce que no sabes por dónde empezar. Dile que has navegado en Internet. Ella, sonreirá. Y te abrirá las puertas al éxito.

3.-Tallas. OK. Ya sabes (casi) todo lo necesario sobre el mundo de la ropa interior, antes llamado TangaWorld. Ahora tienes que descubrir que tu chica tiene medidas. Repito. Me-di-das. Las fundamentales, son las siguientes, y esto que escribo, está empíricamente demostrado: muy pequeña, pequeña, mediana y grande. Si necesitas una talla superior, mala suerte. Os aseguro que cualquier dependienta os entenderá a la primera. Si es un dependiente, salir corriendo.

4.- El estilo. La delgada línea roja. Te preguntarás, ¿cuál es la frontera entre la elegancia y la chabacanería? Vamos a ver, por si no me has entendido. ¿Qué diferencia hay entre convertir a tu chica en una diosa o en un putón verbenero? Muy sencillo. Bucea en tu corazón y, más práctico, antes de salir de compras, repasa su cajón más o menos secreto. Sube, como mucho, un grado en la picardía.

5.-El dinero. ¿Cuánto crees que cuesta ese conjunto que tanto te gustaría que ella se pusiera para que tú se lo quitases? Pues, machote, vete preparando cien luris. Para empezar. Ni se te ocurra ser un tacaño. La lencería de calidad es cara. Y, es bueno recordarlo, lo barato sale caro.

6.-El trabajo de campo. Si has llegado hasta aquí y has seguido los pasos, lee mucho más rápido. Van a cerrar las tiendas y te vas a quedar sin tu deseado conjunto rojo. Pero estás a tiempo. Escucha. Hay cuatro tipo de comercios lenceros. Los grandes almacenes (ahí te pilla hasta el vecino). Las franquicias (entra tanta gente que te despistas). Las tiendas especializadas (Ummmmm, demasiado atrevidas para esta primera vez). Y la mercería del barrio (ni lo dudes).

7.-La actitud. Vayas donde vayas, ten claro que es algo parecido a comprar preservativos en una farmacia. Los dependientes y las dependientas están hiperacostumbrados y no le dan la importancia que tú crees que tiene. Y, fundamental, ten paciencia. Aguanta la cola (si la hay) y explica con claridad lo que quieres comprar. Será el momento en que te des cuenta que te miran con respeto. Incluso, hasta con cariño. Incluso incluso, con envidia.

8.-Estoy en tus manos. La dependienta te escucha y te va a atender con una sonrisa, quizá hasta con delicadeza. Tú, te mantienes firme. Que no te importe que se note que es tu primera vez. Si no sabes la talla, le dices que es más alta que la dependienta o más baja o más rellenita o más flaca. Que lo del pecho se soluciona diciendo que de la media parriba o que de la media pabajo. Pero ten claro que buscas algo "sexi y elegante". No "sexi pero elegante". Ella te entenderá a la primera.

9.-Como un señor. Ya te lo he dicho al principio. Son pequeñísimas pero son carísimas. Por tanto, paga con tarjeta de crédito. Parecerá que estás acostumbrado... a pagar. Y eso siempre pero lo que se dice siempre ha otorgado pedigrí.

10.-Remata. No. No hablo de sexo. Eso me lo cuentas tú en los comentarios a este artículo. Hablo de la atmósfera, el ambiente, la liturgia que blandes, operes y eleves cuando estés a punto de entregar este regalo. Tu mejor sonrisa, tu mejor ademán. Y, créeme, aunque no aciertes ni de lejos, ella reconocerá tu esfuerzo.

Amigo mío, solo eso merece la pena.

Ya me dirás, ya.

Feliz Nochevieja y próspero Año Nuevo.

Unos enlaces para echar unas risas.

La experta: Cómo comprar lencería...

Lo que hay que hacer para al final regalar bombones...

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