La sombra de un pasajero se plasma sobre un baño en un iglú en la pista de aterrizaje de hielo azul glacial Wilkins. El vuelo, según EFE, no fue aceptado por la Autoridad australiana de Seguridad en la Aviación Civil (CASA) hasta asegurarse de que el avión contaba con carburante suficiente para realizar todo el trayecto o para poder dar marchar atrás si hubiera sido necesario.