Melfa
200.000 saharauis sobreviven desde hace 33 años en los campos de refugiados de TInduf, en medio del desierto argelino, en 'la hamada' ('el desierto de los desiertos'), el infierno. Fueron expulsados de sus tierras cuando España les dejó abandonados a su suerte en 1976. Marruecos les separó del Sahara Occidental por un muro de la vergüenza de 2.300 kilómetros.