¿Quien no ha visto nunca a jóvenes extranjeros abalanzarse en los supermercados españoles en busca de un Red Bull como si la bebida energética de verdad les diese alas? Muchos la compraban con una extraña mezcla de temor y nervios, como si tuviesen por fin acceso a un licor prohibido. Y es que en realidad era el caso: la bebida del toro rojo estaba prohibida hasta hace poco en varios países del mundo, como Dinamarca, Noruega, Canadá y Francia. En el caso del país galo, las autoridades argumentaban que la bebida energética era demasiado peligrosa.
Pero las cosas parecen estar cambiando ya que Canadá ha creado una nueva clasificación alimentaria que incluye a la marca del toro rojo como Producto de salud natural lo que abre las puertas a su comercialización. Por su parte, a partir próximo 7 de abril, los jóvenes franceses ya no tendrán la sensación de hacer algo ilegal cuando beban un Red Bull y no tendrán que comprar el producto por Internet (a través de una web monegasca) como lo hacían hasta ahora, ya que su venta estará autorizada.
Pero para conseguirlo, el gigante austriaco de bebidas energéticas (con un negocio que roza los 3 billones de euros) ha tenido que renunciar a la formula original del brebaje. Un Red Bull comprado en España cuenta con glucuronolactina (un carbohidrato), cafeína, vitaminas B, sacarosa, glucosa y, sobretodo, taurina, un aminoácido que da su nombre al producto y que se encuentra en la bilis de toro. Paradójicamente, en Francia el mismo producto ya no lleva taurina sino otro aminoácido llamado arginina.
Y es que la presencia de la taurina era una de las razones por las que la Agencia francesa de seguridad alimentaria (la AFSSA) no permitía su comercialización en el país. Según esta institución, no es posible, con los datos disponibles y los estudios realizados, conocer el riesgo de este producto, sobretodo debido a las fuertes dosis de taurina y de glucuronolactona.
Resulta como mínimo sorprendente que Red Bull renuncie a su ingrediente principal, sobretodo si tenemos en cuenta como lo define en su pagina web. Según las informaciones de la empresa, el ingrediente es un aminoácido condicionalmente esencial que se produce de forma natural en el cuerpo humano. Condicionalmente esencial significa que en algunas situaciones o bajo determinadas circunstancias, como por ejemplo, en momentos de mucho stress y desgaste físico, se incrementa la excreción de taurina y el cuerpo no puede reemplazarla en cantidad suficiente. Otra de sus características es la función de antioxidante por lo que facilita la eliminación necesaria de sustancias perjudiciales y, de ese modo, acelera su excreción.
Pero la realidad es que ya no es tan importante saber lo que contiene exactamente un Red Bull, el mito ya está creado. No es una casualidad que en estos últimos años se hayan multiplicado las bebidas energéticas con el mismo formato que el toro rojo y que, mediante su estética, juegen con el imaginario de trasgresión y potencia que ha conseguido esta bebida. En realidad, la idea de Red Bull es mucho menos glamurosa y puramente comercial: darse a conocer en los países en los que aun no estaba presente (aunque ya era muy conocida, la verdad) y, sobretodo, empezar a invadir los grandes canales de distribución, las pistas de baile y los centros comerciales. ¿Porqué? Porque tarde o temprano Red Bull podrá venderse en su versión normal en países como Francia o Noruega ya que la legislación europea será la que se aplique y ésta pemite su venta. La campaña de publicidad ya ha comenzado y en pocos días París se ha visto invadido de coches minis con los colores azul, rojo y plateado, conducidos por bellas damiselas ligeras de ropa. También se ha visto a un hombre tirarse de lo alto de la Tour Eiffel y abrir su paracaídas con el logo de la marca austríaca.
Pese a que se pueda decir que es une especie de falsa llegada, porque los puristas franceses del refresco seguirán comprándolo en el extranjero, argumentando que allí sí que contiene taurina, los demás (la gran mayoría) beberán la nueva formula y seguro que no notan la diferencia. Por una parte porque lo que la gente bebe es una marca y por otra porque casi siempre se toma el Red Bull con...vodka, por lo que el efecto parece garantizado. Paradojas de la sociedad de la información: todo el mundo quiere saber que contiene exactamente el Red Bull pero luego lo beberán únicamente por que hoy en día lo que se pide (hasta en Francia) es Vodka...con Red Bull. (y lo peligroso es lo segundo, ¡ojo!)
Y es que, como en el caso de la formula secreta de Coca-Cola, los rumores y las leyendas urbanas se han ido multiplicando sobre las composición real de la bebida. Semen de toro, productos isotónicos, una dosis abusiva de cafeína...mil y una historias que circulan por allí y que no parecen molestar a la marca. Y es que todo lo que aumenta el secretismo y la sensación de delito es bueno para ellos.
Como dice el tópico quiero que hablen de mi aunque sea mal. Y seguro que su composición seguirá dando que hablar.
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