En las situaciones más extremas —y el Congo lo está, a pesar de que no esté entre las prioridades de los políticos— se pueden vivir momentos de solidaridad entre los iguales que menos tienen. Los niños de esta fotografía han vivido ya, a su corta edad, por enfrentamientos crueles y por la tragedia de ser refugiados en su propio país. Caminan juntos, hombro con hombro, por el centro de desplazados de Don Bosco de Goma, en el Congo oriental. Los enfrentamientos entre militares y rebeldes han obligado a miles de civiles a desplazarse en las últimas semanas de sus casas.