Este niño nepalí se sirve de la tenue luz de una vela para hacer sus deberes durante uno de los cada vez más comunes cortes de electricidad que vive el país. Nepal ha tenido que doblar la duración de las interrupciones de su suministro de luz —hasta las diez horas—. El Gobierno ha declarado el estado de emergencia energético nacional y ha instalado plantas energéticas diésel para tratar de satisfacer la demanda. La situación empeora cada vez más debido al aumento de la demanda de consumo y al bajo nivel del agua en los ríos, fuente principal de la electricidad del país. Tan sólo un 40 por ciento de la población nepalesa tiene acceso al suministro de electricidad.