Resulta extraño pensar en una monarquía europea vendiendo sus joyas, pero en Laos está pasando. Chao Soymala In-ieum na Jampasak, de 67 años y descendiente de la familia real de Laos, posa con joyas y sedas de la realeza de su país en su casa de la provincia de Chiang Mai, en Tailandia. Jampasak ha puesto a la venta joyas y prendas de seda de la colección real para recaudar dinero para que los monjes budistas de Bután, Camboya, Laos, Nepal y Vietnam puedan costearse estudios en la universidad tailandesa.