Reuben Powell fue detenido la semana pasada y pasó cinco horas en una comisaría de Londres, el tiempo que tardó un miembro del Parlamento en interceder a su favor. Su delito consitíó en tomar fotografías de un edificio gubernamental en la vía pública.
Reuben Powell, un tipo detenido por fotografiar un antiguo edificio del gobierno británico
El relato del protagonista, un conocido artista y fotógrafo con una trayectoria de más de 25 años, es tan escalofriante como absurdo: "el coche derrapó hasta detenerse y de él salió una pareja como sacada de Starsky & Hutch y me preguntaron de forma muy dramática '¿qué estás haciendo?' Contesté que estaba fotografiando el edificio y me dijeron que iban a cachearme amparándose en la ley Anti Terrorista", asegura Powell en unas declaraciones recogidas por Boing Boing.
Si bien es cierto que Powell fue puesto en libertad sin cargos, durante las cinco horas que pasó en comisaria, la policía le abrió ficha policial y tomó muestras de su ADN que quedarán registradas de por vida. Su liberación no fue fácil, fue necesaria la intervención de Simon Hughes, miembro del Parlamento local, para que se pudiera llevar a cabo.
Pan nuestro de cada día
Pero la detención de Powell no es precisamente un caso asilado. Según el diario The Independent, a menudo aparecen nuevos casos de fotógrafos que reciben amonestaciones policiales cuando trabajan con sus cámaras en lugares públicos.
Otra fuente. Según el blog de Arbroath, que se ha encargado de denunciar los hechos en esta ocasión, "las advertencias policiales suelen estar basadas en la Sección 44 de la Ley Anti Terrorista de 2000, aunque también es habitual encontrar policías entusiastas convencidos de que tomar fotografías en lugares públicos está en contra de alguna ley". El mismo blog apunta también una posible solución: en el parlamento ya se ha planteado la creación de un código sobre fotografía para oficiales de policia que garantice a los fotógrafos poder seguir haciendo su trabajo sin riesgo de sufrir detenciones abusivas.
Por otra parte, Henry Porter apunta más datos desde su bitácora en The Guardian: no sólo son los fotógrafos quienes sufren las consecuencias de la sobreprotección antiterrorista: artistas callejeros, y trainspotters (entusiastas ferroviarios que recibirían el nombre de railfans de no ser por la famosa novela de Irvine Welsh) son regularmente visitados por oficiales de policía cuyo estado de ánimo no es precisamente amigable.
El debate sobre este tipo de libertades se prevé largo, difícil y muy vivo, y los conceptos de nuevo cuño que jalonan el camino hasta la solución prometen ser apasionantes y dar mucho que hablar: mientras se llega a alguna conslusión, diversas entidades y empresas británicas han convocado para el próximo día 28 de febrero una jornada en defensa de las Libertades Modernas que se llevará a cabo por todo el país.
El subtítulo bajo el que se está convocando a los ciudadanos no deja lugar a dudas: "una llamada al interés ciudadano sobre los ataques a nuestros derechos y libertades fundamentales bajo la presión contraterrorista y la crisis económica".
¡Protestemos bailando!
No hace más de cinco años que formaciones musicales con base en Nueva York como Radio 4 o !!! vehiculizaron sus protestas contra la paranoia gubernamental post -11S con canciones en defensa de una libertad tristemente cercenada por el alcalde de la ciudad como la del derecho a bailar cuando y donde a cada uno le venga el impulso de mover el esqueleto sin tener que preocuparse por una ley que criminaliza esa actividad en locales que no cuenten con una licencia especial para ello.
El resultado de este movimiento a caballo entre la música de baile y el punk (¿de verdad hubo alguna vez una frontera clara?) y de contenidos altamente políticos se tangibiliza en grandísimos éxitos que comenzaron siendo underground y han acabado absolutamente asimilados por la sociedad.
Me and Giuliani down by the school yard (a true story) de !!! o Dance to the underground de Radio 4 son sólo la punta de un iceberg que parece estar derritiéndose si analizamos méramente sus aspectos formales pero que en cambio promete tener mucha vida por delante si nos atenemos a los acontecimientos recientes y las manifestaciones socioculturales por venir.
Todo indica que el comienzo del siglo XXI no será recordado sólo por la innovación tecnológica, si no que probablemente también estará marcado por el nacimiento de una nueva forma de protesta social y expresión artística que pocó tendrá que envidiar al punk del siglo pasado... ¿Lo vamos a esperar sentados?.
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Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
“Si pudiese ser algo, sería un buen padre”. Este es uno de los titulares de una de las primeras entrevistas en clave familiar que dio Obama al llegar a la Casa Blanca. La paternidad es algo que está en el fondo de su discurso, casi al mismo nivel que en el propio imaginario del país que preside. Una nación que tiene en la familia uno de sus sustentos: un país creado por Padres Fundadores que son venerados, recordados e idealizados. De hecho, no es extraño que uno de los expertos en comunicación política más en boga, George Lakoff, use una metáfora de padres e hijos para explicar la diferencia entre demócratas y republicanos. Los primeros, blandos o comprensivos. Los segundos, estrictos.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
La comunicación es gestión de expectativas. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Desde las expectativas generadas por la elección de Obama y la dificultad de contentar a todos a lo que ocurre en la Champions. Dar una salida efectiva a esas expectativas, no es fácil. No es fácil dar con el tono, con la forma adecuada de generar optimismo, sensatez y seguridad al mismo tiempo. Aunque la experiencia de Guardiola pueda darnos algunas claves.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
La forma de comunicar de Antonio Basagoiti, el líder del PP vasco, es cuanto menos desconcertante. Es el político de esta formación que más influencia ha tenido en el gobierno vasco desde la restauración de la autonomia y, pese a ello, su credibilidad está en seria duda por su peculiar forma de crear titulares polémicos.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.
En: E-Campanya
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