Iniciar sesión | Registrarse | ¿Por qué registrarse?
  • Podrás comentar las noticias con el nombre que elijas
  • Podrás subir tus noticias en soitu.es y guardarlas en tu propia página

La abuela del semáforo

Archivado en:
inmigracion, andalucia
Actualizado 25-10-2009 20:44 CET

La encrucijada de la Avenida de Andalucía y la Ronda del Tamarguillo en Sevilla es un enjambre de semáforos enfrentados, una selva de tráfico ruidoso y sirenas por donde aborda la ciudad todo aquel que viene de Andalucía oriental. En ese imbricado cruce de calles, avenidas y vías de servicio, cada semáforo lleva adherido, como si de un apéndice se tratara, un inmigrante de color que vende pañuelos a los conductores.

Avelina, la abuela del semáforo

Sin embargo, en el que te recibe cuando llegas a la ciudad, te asalta la sorpresa de una anciana amable y sonriente, de raza blanca, pelo cano y mirada intensa, que transita la mediana enfundada en una vestimenta fluorescente y con el brazo levantado sosteniendo un paquete de pañuelos de papel. Es como si te invadiera de repente la visión de tu propia abuela, que ha abandonado la butaca de la terraza de su casa y se ha lanzado a la calle a buscarse unas perras. Se llama Avelina, una inmigrante georgiana de 69 años a quien todo el mundo conoce ya como “la abuela del semáforo”.

Avelina no es una vendedora de pañuelos al uso. No se acerca a la ventanilla de los vehículos nada más se detiene el tráfico para ofrecer su mercadería, permanece horas mostrándose mientras camina la mediana y sólo se aproxima a los coches cuando es requerida por su conductor.
Tiene dos hijas y dos nietos de cada una de ellas. Una vive todavía en Georgia como profesora de piano y la otra está aquí. Por ésta, y gracias a la Cruz Roja, vino a España hace ya la friolera de once años. Su yerno, Alex, “un luchador por la libertad que tuvo que exiliarse” a consecuencia de la guerra civil que asoló al país hasta 1995, tenía tres carreras y hablaba cinco idiomas. Fue campeón europeo de lucha libre y trabajaba en Sevilla como monitor en un gimnasio y sin papeles todavía cuando la muerte le sorprendió en un accidente de tráfico. Dejaba mujer y dos hijos, uno de ellos con retraso mental y la esposa padeciendo fibromialgia.
Avelína vivía entonces en Tbilisi,capital de Georgia, donde trabajaba como enfermera, la misma tierra que parió a personalidades como Iósif Dzhugashvili, más conocido por su apodo de Stalin y Eduard Shevardnadze. Había enviudado sólo un año antes. Su marido fue futbolista en los años sesenta, “un extremo derecho”, y una grave lesión lo apartó para siempre de los terrenos de juego. Al tener noticia de la tragedia tomó una decisión y se la comunicó a su otra hija: partía hacia España para ayudar a su hermana y sus hijos. La colaboración de la Cruz Roja resultó vital para lograr su objetivo.
La familia vive la calle Golondrina, en el barrio de Los Pajaritos, lugar escogido como residencia por infinidad de inmigrantes porque sus viviendas resultan de las más asequibles de la ciudad. El barrio de origen obrero se ha convertido con el paso del tiempo en un crisol de razas y de lenguas donde Avelina se desenvuelve a la perfección. “Mis vecinos son muy buenos y gente muy amable”, dice esbozando una cálida sonrisa. Aunque ella es ortodoxa y muy religiosa, los domingos suele acudir a misa a la parroquia católica del barrio, la de la Blanca Paloma. Antes también solía visitar una iglesia ortodoxa ubicada en la Ronda Histórica de Sevilla, pero desde hace tiempo “está cerrada y no sabe qué ha ocurrido con el cura”. “Dios me ayuda mucho”, murmura con voz devota.
Vende pañuelos porque “es el único trabajo que puedo hacer para ayudar a mi familia”. Cuando decidió trabajar, “un negro” le sugirió que vendiera pañuelos donde él lo hacía. Desde entonces acude al semáforo entre dos y tres horas cada día, porque “el resto es para dedicárselo a mis nietos”, y todos le respetan su sitio. “Tengo muchos amigos en el semáforo” afirma con los ojos humedecidos.
Avelina ama la vida por encima de todas las cosas y es una enamorada de Sevilla. Su rostro, siempre salpicado por la huella de una sonrisa y por unos ojos vivarachos, muestra las huellas de una existencia intensa y plagada de dificultades que ha ido superando a base de constancia. Sin embargo, las arrugas que surcan su tez no logran afearla ni desprenderla de las pinceladas de placidez que a ella se asoman cuando cuenta su relación con los nativos. “Lo único que no me gusta de Sevilla es que está muy sucia por el descuido de la gente”, dice.
Esta singular anciana va ataviada con vestimenta humilde bajo el chaleco fluorescente, calza babuchas de paño y luce una simple alianza, recuerdo de su matrimonio, y unos sencillos pendientes de los que cuelgan dos diminutas perlas. No se olvida nunca de los suyos, de quienes quedaron en la lejana Georgia. Cada vez que puede envía algo de sus ahorrillos para ayudarlos. Desde que está aquí sólo ha regresado una vez a su tierra, donde no le ponen nunca problemas para entrar o salir, y espera volver a hacerlo pronto, porque “tengo ganas de ver a mis otros nietos”.
Se encuentra completamente integrada, porque “vivo aquí y me siento española” y además “la gente es muy parecida a la de Georgia, en los rasgos, en el carácter, en la alegría. Somos muy parecidos”. Se sorprende muchísimo de que otros extranjeros que conoce no sientan algo similar, porque reconoce con sencillez que “lo que tengo aquí no lo tendría en mi país”.
Antes de marcharse, Avelina se coloca las gafas que penden de su cuello por un cordoncillo de lana y consulta la hora en su viejo reloj de esfera blanca asido a su muñeca por una gastada correa de goma elástica. “Me tengo que ir a recoger a los nietos al colegio”, nos dice. Y desaparece por las bocacalles del barrio de Los Pajaritos que desembocan al vetusto acueducto romano, bajo cuyas sombras hemos realizado la entrevista.
Al otro lado de la arquería romana la espera su lucha diaria para sacar adelante a la familia en un país prestado, antes de que a la mañana siguiente regrese al semáforo, cargada con sus paquetes de pañuelos y la colosal experiencia de un periplo vital que se inició en un lejano país del Cáucaso y tiene todos los visos de concluir en otro cálido del sur completamente diferente.

Reportaje realizado al alimón por Gregorio Verdugo y Jesús Rodríguez González.

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios, regístrate o inicia sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

DI LO QUE QUIERAS

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si quieres, puedes registrarte o, si ya lo estás, iniciar sesión ahora.

Nuestra selección

Hasta la vista y gracias

Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.

El suplicio (o no) de viajar en tren en EEUU

Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...

Presidimos la UE: que no falten los regalos para los periodistas

Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.

Soitu.es vuelve a ganar el premio de la ONA

A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.

08:50

¿Se ha preparado Rajoy para ser presidente? »

Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Citar este verso de Machado no puede ser más ocurrente al hablar de Mariano Rajoy. Tras la renuncia de Zapatero y las voces que señalan que la estrategia popular podría verse dañada, es necesario preguntarse algo. ¿Ha hecho camino Rajoy? ¿Se ha preparado para ser presidente? Quizás la respuesta sorprenda.

En: E-Campany@

Recomendación: Albert Medrán

09:03

Billetes en primera, eurodiputados y política 2.0 »

“Algunos luchamos por tener los pies en suelo.” Lo decía ayer en su Twitter Raül Romeva, uno de los cuatro eurodiputados españoles (Oriol Junqueras, de ERC, Ramon Tremosa, de CiU, Rosa Estarás del PP y él, de ICV) que apoyaron la enmienda para evitar que el presupuesto comunitario de 2012 contemple los vuelos en primera clase de los parlamentarios europeos. No era una excepción. Lo escribía ahí porque es lo que hace siempre: ser transparente.

En: E-Campany@

Recomendación: Albert Medrán

08:49

¿Por qué son importantes los 100 primeros días de gobierno? »

Son los cien primeros, como podrían ser doscientos o diez. Lo importante es el concepto. La idea de tener unos días para llevar a cabo la transición desde la oposición al gobierno. Del banquillo, a llevar el dorsal titular. Nunca tendremos una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión. Y los cien primeros días son esa primera impresión. Veamos su importancia.

En: E-Campany@

Recomendación: Albert Medrán

14:29

5 reflexiones sobre las primarias »

“Os propongo que sea el Comité Federal, en la próxima reunión que tengamos, después de las elecciones autonómicas y municipales, el que fije el momento de activar el proceso de primarias previsto en los Estatutos del partido para elegir nuestra candidatura a las próximas elecciones generales.” De esta manera, Zapatero ha puesto las primarias en el punto de mira tras anunciar que no será candidato a la reelección. Tras este anuncio, observamos algunas reflexiones sobre el proceso

En: E-Campany@

Recomendación: Albert Medrán

Estos son nuestros Selectores »

Lo más visto
1

Cómo sellar el paro por internet

RAMÓN PECO (SOITU.ES)
2

Sexo oral para ella

M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
4

¿Qué es el sexo?

M. PÉREZ, J.J. BORRÁS y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
5

Cómo masturbarse adecuadamente

M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Widgets

Widget Liga 0910

Clasificación, calendario, equipos, etc. »

Widget El tiempo

Situación actual y previsión de cinco días »

Widget Estaciones de esquí

Estado de las estaciones de esquí »

Widget Loterías y Sorteos

ONCE, Quiniela, Primitiva, etc. »

[Premio ONA a la excelencia en webs de habla no inglesa] [Premio al mejor diseño en internet y a la innovación]