Madrid.- Al cumplir ochenta años, Andrea Camilleri decidió aparcar sus dos géneros narrativos habituales, la novela policiaca y la histórica, para plasmar sus recuerdos juveniles en "La pensión Eva", un libro que el infatigable escritor siciliano publica ahora en español.
Al cumplir ochenta años, Andrea Camilleri decidió aparcar sus dos géneros narrativos habituales, la novela policiaca y la histórica, para plasmar sus recuerdos juveniles en "La pensión Eva".
"Me apetecía volver a barajar las cartas, porque me había cansado un poco de los esquemas que yo mismo me había impuesto", explica Camilleri (Porto Empedocle, 1925) en una entrevista a Efe desde su casa de Roma.
El resultado de esas "vacaciones narrativas" fue "La pensión Eva" (Salamandra), una novela breve, de desbordante humanidad, que narra la iniciación sentimental y sexual de Nenè, un personaje "autobiográfico en un ochenta por ciento" que vive en Vigàta, la pequeña ciudad siciliana que Camilleri inventó para las aventuras de su famoso comisario Montalbano.
La acción, que discurre durante el período fascista y termina con el desembarco aliado en Sicilia, gira alrededor de uno de aquellos burdeles -lo de pensión era un eufemismo- que en Italia funcionaban en la época legalmente regulados.
Los lunes cerraban al público por descanso semanal y ese era el día que Nenè y su compañeros, aún menores de edad, acudían a la "Pensión Eva" para compartir con las muchachas experiencias humanas difíciles de olvidar.
"Íbamos a comer con las chicas, que te contaban unas historias extraordinarias que he tratado de narrar en el libro", recuerda Camilleri, quien asegura que aprendió a "comprender el mundo" a través de aquellas mujeres, que tenían "una extraordinaria capacidad para entender a los demás".
Es la Pensión Eva un lugar idealizado por los recuerdos de Camilleri, un escenario de la crónica social de la época y también un lugar mágico donde se aparece un santo para hacer un milagro, la "madama" da clases particulares de latín y griego a uno de los amigos de Nenè, y surgen relaciones de amor desesperado.
Esta cálida mirada al pasado ha sido sólo un paréntesis en la incesante obra de Camilleri, quien se dice "interesado por el presente" y que anuncia la publicación para el próximo año de un libro sobre la situación actual de Sicilia, que inevitablemente abordará el problema de la mafia.
El escritor considera que la reciente oleada de arrestos contra el crimen organizado y algunas medidas como la decisión de la patronal italiana de expulsar a los empresarios que paguen el impuesto mafioso abren camino a la esperanza.
"Puede ser el comienzo del fin, pero no hay que bajar la guardia", señala Camilleri, quien cita al juez Giovanni Falcone -asesinado por la Cosa Nostra- para afirmar que "la mafia es obra de los hombres y como tal está destinada a morir".
Confiesa que la febril actividad literaria que mantiene a sus 82 años ha puesto en aprietos a su editor, al que ha entregado ocho novelas que están ahora pendientes de publicación.
"He escrito tal cantidad de novelas que he atascado la editorial como si fuera un lavabo", comenta entre risas.
Y hay buenas noticias para los numerosos seguidores del comisario Montalbano. En Italia está a punto de editarse "El Huerto de los Olivos", en la que una complicada investigación pondrá a prueba las capacidades del policía siciliano, quien con la edad "está envejeciendo, pero también es más sabio y menos impulsivo".
"Hay otras tres novelas de la serie que ya están preparadas, así que podemos decir que Montalbano vivirá todavía un buen período de tiempo", explica su autor, entre cigarrillo y cigarrillo.
Fumador empedernido, Camilleri cree que "si lo dejara ahora, moriría".
Montalbano no tiene planeado salir de Sicilia, pero Camilleri no ha olvidado la última vez que estuvo en Barcelona con su amigo Manolo Vázquez Montalbán -el nombre del comisario es un homenaje al escritor catalán-.
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