Muchos franceses no han podido llevar a cabo el ritual diario de comprar el periódico al salir de trabajar y leerlo mientras vuelven a casa. Por segunda vez en su historia, el diario Le Monde no ha estado en los quioscos a causa de una huelga de personal. Una reestructuración de plantilla que podría dejar en la calle a 130 personas ha motivado el paro de los empleados. Uno de ellos, Rémi Barroux, nos explica que hoy el ambiente en la redacción es una mezcla entre alegría y preocupación.
Le Monde ha protagonizado hoy la segunda huelga de su historia
Barroux es periodista del diario francés y especialista en temas sociales. "El paro es un orgullo para nosotros frente a la dirección porque hemos conseguido que Le Monde no estuviera hoy en los quioscos, aunque todos estamos inquietos", asegura.
La situación económica por la que pasa el grupo ha llevado a sus directivos a presentar un proyecto para sanear sus cuentas en un periodo de dos años. Además del despido de 130 empleados, de los que cerca de 90 serían periodistas, la reestructuración prevé la venta de algunas de las publicaciones del grupo como la prestigiosa revista de cine Cahiers du cinéma o Télérama, una conocida publicación sobre televisión.
El presidente del directorio del grupo de Le Monde, Eric Fottorino, presentó su plan el pasado 4 de abril como única solución a siete ejercicios consecutivos de pérdidas. "Internet y los periódicos gratuitos son los que están llevando al diario a esta situación", explica Barroux. "Además, Le Monde es un periódico vespertino y eso nos perjudica porque mucha gente consulta las noticias del día por otros medios antes de que estemos en los quioscos».
La situación de Le Monde no es aislada. Los periódicos gratuitos roban lectores a los diarios de pago, que además tienen que reinventarse en Internet para hacer frente a una competencia creciente. "Otros periódicos como Libération, Figaro, etc., también están teniendo problemas", reconoce Barroux. "Sabemos que es una situación económica complicada pero creemos que hay otros gastos que se pueden reducir como los inmobiliarios o los salarios de la dirección".
La crisis de los periódicos de papel se repite en otros países, entre ellos Estados Unidos. Desde que comenzó el año varios periódicos han anunciado un recorte de su plantilla. The New York Times dará salida a cien empleados a través de bajas voluntarias y despidos. Lo mismo ocurrirá con otros 250 trabajadores del grupo Tribune, el segundo más importante de Estados Unidos. La caída de los ingresos por publicidad no da tregua a las empresas periodísticas, que se ven obligadas a reducir costes a marchas forzadas.
El grupo al que pertenece Le Monde cuenta con más de 1600 empleados, de los que alrededor de 560 trabajan en el prestigioso periódico parisino. En una asamblea general, los trabajadores han pedido negociar con la dirección para reducir el número de despidos, paralizar los proyectos de ventas y conseguir que las bajas sean voluntarias y no forzadas.
"Por el momento tenemos que esperar – indica Barroux – y cuando sepamos exactamente lo que va a pasar decidiremos si llevamos a cabo otra huelga, aunque es difícil porque no existe tradición". En efecto, desde que en 1944 se fundó el rotativo francés, sólo se ha vivido una situación similar a la de hoy en una ocasión. Fue en 1976 cuando la redacción se paró en solidaridad con los compañeros de France Soir, otro periódico parisino.
Si quieres firmar tus comentarios, regístrate o inicia sesión »
En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.
El modelo de distribución francés y la enorme sindicalización y regulación de la prensa gala tienen mucho que ver en esta crisis. +
La prensa de papel cada vez tiene menos sentido. Para que quiero yo un periódico que antes de salir ya está caduco, pues para nada. Viva la Red. +
Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
La comunicación es gestión de expectativas. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Desde las expectativas generadas por la elección de Obama y la dificultad de contentar a todos a lo que ocurre en la Champions. Dar una salida efectiva a esas expectativas, no es fácil. No es fácil dar con el tono, con la forma adecuada de generar optimismo, sensatez y seguridad al mismo tiempo. Aunque la experiencia de Guardiola pueda darnos algunas claves.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
La forma de comunicar de Antonio Basagoiti, el líder del PP vasco, es cuanto menos desconcertante. Es el político de esta formación que más influencia ha tenido en el gobierno vasco desde la restauración de la autonomia y, pese a ello, su credibilidad está en seria duda por su peculiar forma de crear titulares polémicos.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
Tras serle denegado en España, salvó su vida pagando por un trasplante en el hospital de Tianjin en China.
En: elpais.com
Recomendación: Óscar
Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si quieres, puedes registrarte o, si ya lo estás, iniciar sesión ahora.