Hemos visto cómo la crisis del arroz se extendía por el tercer mundo durante el último mes. Esta semana, los países más ricos han empezado a verse afectados y los precios han subido en lugares como Estados Unidos. El miedo al desabastecimiento ha provocado que muchos acudan a los centros comerciales a hacer acopio de este cereal. Pero ¿qué está pasando en España?
España es el segundo productor de arroz de Europa.
Por el momento, no se ha producido un incremento de los precios del arroz. Lo que pasará en el futuro es una incógnita. Hoy, los productores han descartado que pueda producirse un problema de escasez en nuestro país pero también han advertido de que es posible que los precios suban entre un 30% y un 40% durante este año.
Una de las posibles razones de la subida es la reducción de la producción en España. La falta de agua ha llevado a que durante el último año se cosechara hasta un 50% menos en algunas regiones, por lo que la producción será menor el próximo año. Aún así, España es un país exportador de arroz, el segundo mayor de Europa por detrás de Italia. Esta condición nos sitúa en una buena posición a la hora de enfrentarnos a la crisis.
Frente a la previsión de subida de precios de los productores, las asociaciones de consumidores han lanzado una advertencia: España puede autoabastecerse de arroz por lo que cualquier subida estaría injustificada. A lo largo del año, nuestro país produce cerca de 750.000 toneladas pero sólo consumimos 247.000, por lo que no debería haber problemas con el suministro. Desde la Unión de Consumidores de España (UCE) aseguran que si se produjera un aumento del precio sería por razones especulativas y no por una falta de oferta real.
Si hay un tópico sobre los españoles extendido por el mundo es que el plato nacional es la paella. Es uno de los mayores reclamos patrios para los extranjeros, sobre todo en la costa mediterránea pero ¿realmente se come mucho arroz en España?
Si miramos a las estadísticas, los datos nos lo dejan claro. En 2007, los españoles consumimos 5,8 kilos de arroz per capita, un dato muy alejado de la media mundial, que se sitúa en 65 kilos por persona. La cifra del consumo de arroz en España está en consonancia con la de otros países del 'primer mundo' como Francia e Italia (con un consumo de 7 y 8,5 kilos per capita al año).
El cereal no supone un porcentaje muy elevado en nuestra alimentación al contrario de lo que ocurre en los países subdesarrollados. Los brasileños consumen 10 veces más arroz que nosotros (58 kilos por persona y año) pero siguen estando a una gran distancia de las cifras de los países más pobres. En Senegal, la tasa es de 115 kilos al año por persona. En Madagascar la cifra asciende a 140 kilos.
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Al final se enriquecen los de siempre, los del medio de la cadena, mientras que agricultores y consumidores estamos puteados. +
el poder está en manos de los especuladores, que el beneficio ilícito y desmesurado de unos pocos está por encima de la necesidad de la mayoría. +
Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
“Si pudiese ser algo, sería un buen padre”. Este es uno de los titulares de una de las primeras entrevistas en clave familiar que dio Obama al llegar a la Casa Blanca. La paternidad es algo que está en el fondo de su discurso, casi al mismo nivel que en el propio imaginario del país que preside. Una nación que tiene en la familia uno de sus sustentos: un país creado por Padres Fundadores que son venerados, recordados e idealizados. De hecho, no es extraño que uno de los expertos en comunicación política más en boga, George Lakoff, use una metáfora de padres e hijos para explicar la diferencia entre demócratas y republicanos. Los primeros, blandos o comprensivos. Los segundos, estrictos.
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La comunicación es gestión de expectativas. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Desde las expectativas generadas por la elección de Obama y la dificultad de contentar a todos a lo que ocurre en la Champions. Dar una salida efectiva a esas expectativas, no es fácil. No es fácil dar con el tono, con la forma adecuada de generar optimismo, sensatez y seguridad al mismo tiempo. Aunque la experiencia de Guardiola pueda darnos algunas claves.
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La forma de comunicar de Antonio Basagoiti, el líder del PP vasco, es cuanto menos desconcertante. Es el político de esta formación que más influencia ha tenido en el gobierno vasco desde la restauración de la autonomia y, pese a ello, su credibilidad está en seria duda por su peculiar forma de crear titulares polémicos.
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Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.
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