La escalofriante historia de Josef Fritzl, un hombre de 73 años que secuestró y abusó de su hija durante 24 años, ha sacudido hoy a Europa. Sin embargo, los casos de incesto son más comunes y frecuentes de lo que parece.
Josef Fritzl.
La mayoría de los abusos sexuales provienen de personas pertenecientes a la familia de la víctima y son los padres los más propensos a cometerlo. No obstante, se pueden encontrar todas las combinaciones posibles, ya que existen madres y padres que abusan de hijos de ambos sexos. Otro de los mitos que conviene desterrar a propósito de los abusos sexuales en el seno de la familia es que éstos se producen más a menudo en familias de un nivel socioeconómico bajo.
El incesto es un fenómeno muy complejo cuyas motivaciones pueden tener varios orígenes. En algunos casos, los abusadores son personas que durante su infancia han sufrido en sus propias carnes relaciones incestuosas y que, ya adultos, repiten las conductas y comportamientos que han visto en su hogar.
Se pueden describir dos modalidades diferentes de incesto. A uno de ellos podríamos denominarlo el abuso oportunista, que es aquel en el que el abusador mantiene relaciones sexuales con todos los menores que tenga a su disposición de forma indiscriminada. Sin embargo, también puede darse un proceso de "enamoramiento", es decir, que el abuso sexual sea selectivo y que exista una verdadera cohesión y dependencia emocional con la víctima.
De cualquiera de las dos formas, el abusador suele presentarse como un seductor, un hombre que es amable y detallista con sus víctimas. En el caso de Fritzl, que encerró a su hija cuando ésta ya era mayor de edad, pudo suceder que estuviera empezando a comprobar que la ascendencia que tenía sobre la joven dejaba de tener efecto y que temiera perder el control de la situación y que todo se destapara, como finalmente ha sucedido.
La connivencia y el silencio en el entorno familiar es uno de los principales problemas a la hora de denunciar y tratar los abusos familiares. En ocasiones la madre participa en ellos de forma pasiva, ya que consiente que el incesto se produzca delante de sus ojos sin hacer nada por evitarlo. Esta falta de apoyo de la familia puede causar incluso más daño en la víctima que el abuso en sí.
Pero, ¿a qué obedece esta complicidad? La familia es una estructura como otra cualquiera, que tiene un statu quo que peligraría gravemente con la revelación de un escándalo de esa magnitud. Esta situación amenazadora es la que intenta evitarse por todos los medios haciendo como si no pasara nada. Por esa razón, una de las reacciones más sorprendentes y recurrentes que desencadenan los abusos es la rotunda negación, aunque la evidencia sea clara.
El escenario emocional que deja el incesto es un complejo entramado de relaciones patológicas. Por una parte, la hija se convierte en una rival sexual de una madre que, en ocasiones, deja que su papel afectivo sea suplantado porque ha perdido el interés sexual en su marido o porque cree que puede ser una buena fórmula de evitar un eventual abandono del cabeza de familia.
Al mismo tiempo, la víctima sufre de una gran confusión que le impide actuar con claridad. Al crear una relación afectiva con la figura paterna, cuyo rol familiar está asociado a la protección, se da una tortuosa ambivalencia entre el cariño filial y el rol sexual que le impone el abusador.
Aunque la detección temprana es fundamental a la hora de tratar los casos de incesto, es difícil de descubrir, pues las víctimas no suelen hablar del calvario que viven: no saben cómo contar lo que ocurre, tienen miedo a que sus madres no las apoyen, como sucede en muchas ocasiones y temen que la familia se rompa. Ese silencio lleva a que el abuso se perpetúe en el tiempo con terribles consecuencias para quien los sufre.
* María Pérez es especialista del Instituto Espill y una de las responsables de nuestro micromedio de Sexo.
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Una terrible noticia analizada desde otro punto de vista, sin sensacionalismos, para eso está la TV. Gracias Soitu. +
Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
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