El uso que hacen los políticos de las palabras no es casual y está cargado de connotaciones. Si no, ¿por qué los socialistas se lo pensaron tanto antes de utilizar la palabra crisis? En su discurso de coronación, Barack Obama ha vuelto a pronunciar un término que se está convirtiendo en el nuevo mantra del léxico político: la responsabilidad. "Va a hacer falta un renovado sentido de la responsabilidad por parte de cada uno de nosotros", ha afirmado el primer candidato negro a la Casa Blanca durante su populoso discurso.
Los políticos nos quieren poner las pilas.
En Inglaterra también son moneda de uso corriente las apelaciones a la responsabilidad individual. David Cameron, el jefe de filas de los conservadores, se ha referido en más de una ocasión a la necesidad de emprender una "revolución de la responsabilidad". Hace un par de días, sin ir más lejos, el encargado de los conservadores en materia de sanidad afirmaba que señalar factores biológicos o ambientales como causa de la obesidad no es más que una excusa para disimular la responsabilidad de los individuos.
Pero este vocabulario no es patrimonio exclusivo de los conservadores. El primer ministro laborista, Gordon Brown, también ha anunciado una serie de medidas tendente a subrayar la responsabilidad de los individuos. De este modo, los parados de larga duración tendrán que hacer una serie de trabajos y actividades socialmente útiles si quieren seguir cobrando sus prestaciones. "Vivir a costa de los subsidios ya no es una opción", dijo entonces el Ministro de Trabajo británico James Purnell.
El debate sobre qué parte de responsabilidad corresponde al individuo y qué parte corresponde al estado no es nuevo para el pensamiento liberal anglosajón (y se sitúa en pleno corazón del debate sobre el estado del bienestar). Esta dialéctica siempre ha estado muy presente en ese ámbito al tratarse de un sistema individualista que, por lo general, cree que la causa de la pobreza no es estructural, sino que más bien tiene lugar porque el individuo no ha sabido aprovechar las oportunidades que la sociedad brinda.
En estos días, los políticos han retomado este lenguaje por diferentes razones. Según Luis Moreno, profesor de investigación del CSIC, Obama ha incorporado la noción de responsabilidad en su programa político para reconquistar el voto de los trabajadores industriales de raza blanca de las grandes urbes, para quienes los más pobres deben asumir más responsabilidades para salir de su situación. Por su parte, en el Reino Unido este lenguaje se convirtió en lugar común desde que Tony Blair lo introdujera con la intención de granjearse la simpatía de las clases medias.
Sin menospreciar la relevancia de la responsabilidad individual, los sociólogos y economistas consultados consideran que si se insiste mucho en la vertiente individual se corre el grave riesgo de relegar al olvido las causas estructurales de los problemas sociales. José Adelantado, coordinador de la obra 'Cambios en el estado del bienestar' , llama la atención sobre cómo, en el pensamiento, se han trasplantado las desigualdades sociales a un plano individual. Del mismo modo, este profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona observa que, bajo esta retórica subyace un proceso de desrresponsabilización pública del estado y un intento de culpabilizar a los individuos de los problemas sociales.
Una muestra: mientras, como se ha dicho, el encargado de sanidad de los conservadores británicos minimiza los factores sociales que influyen en la expansión de la obesidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público el jueves un informe en el que demuestra que un niño de Calton, un barrio pobre de Glasgow, tiene una esperanza de vida de 54 años, mientras que la esperanza de vida de un niño de Lenzie, un barrio rico de la misma ciudad escocesa, es de 82 años. "La combinación nefasta de pobres políticas sociales y circunstancias económicas injustas está matando a la gente a gran escala", sentencia la OMS en su informe.
La dimensión ideológica de este debate (al margen de las consideraciones morales sobre la vagancia y el merecimiento) trata de dilucidar qué grado de intervencionismo debería corresponder al Estado. En España se ha realizado un estudio sobre la materia y los resultados son sorprendentes.
A primera vista, el Partido Popular podría asociarse con posturas más liberales, con una menor intervención del Estado y una mayor presencia del mercado como mecanismo de regulación. Por su parte, el Partido Socialista podría relacionarse con una visión más intervencionista del Estado. Sin embargo, los estudios que se han realizado demuestran que tanto 'populares' como socialistas apoyan mayoritariamente que el estado tenga la facultad de ayudar a la gran mayoría de los ciudadanos, por lo que los ciudadanos españoles, según las conclusiones que extrae Luis Moreno, son partidarios de un sistema universalista de prestaciones sociales.
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Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
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