¿Es posible vigilar de por vida a un pederasta? ¿Es compatible con nuestro Código Penal? Algunos expertos opinan que es absolutamente necesario tener bajo control a los pederastas una vez que dejan la cárcel; otros, que las medidas anunciadas hoy por el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que pretenden implantar controles de libertad no son compatibles con nuestro sistema jurídico. Pero la alarma social después de casos como el de Mari Luz o el último del 'Pederasta de Astillero', que abusó de una niña de seis años en pleno centro de Santander, tan sólo tres días después de salir de la cárcel, han puesto el tema encima de la mesa.
El índice de reincidencia entre los pederastas que ya han cumplido su pena es elevado. Bermejo ha anunciado que, por esta razón, se llevará a cabo una reforma del Código Penal mediante la que se endurecerán las penas y se tomarán medidas de control de libertad mediante elementos electrónicos y la imposición obligatoria de tratamientos.
Aunque se desconoce exactamente en qué consisten las medidas de control, en este tipo de situaciones se utilizan mecanismos como pulseras electrónicas, llamadas de localización u órdenes de alejamiento.
En lo referente a lo psicológico, las medidas propuestas por Bermejo se ven con buenos ojos. Juan José Borrás, que ha tratado en su consulta con varios pederastas, opina que el error estaba en pensar que una vez que salían a la calle el problema estaba resuelto. "El paso por la cárcel, independientemente del tiempo que sea, no te devuelve a la persona sin el problema. Estamos ante un tipo de pacientes que necesitan un seguimiento de por vida y un control exhaustivo de su comportamiento", explica. "Por un lado, necesitan un tratamiento psicoterapéutico para tratar de incrementar la conciencia del problema, motivar el control de sus impulsos y potenciar otras formas de satisfacción sexual para que no reincidan", añade.
Además, Borrás asegura que combinando estas terapias con medicamentos antiandrógenos, que reducen en cierta medida el deseo sexual, se pueden conseguir mejoras. "De todos modos cada caso tiene un perfil, una vida y una conducta diferente, pero lo que está claro en todos los casos es que no podemos dejar que salgan de la cárcel sin tener en cuenta que el problema sigue ahí".
Otro psicólogo especialista en abusos a menores y pederastia y que prefiere no desvelar su nombre asegura que ha llegado a escuchar de la boca de un pederasta: "Sólo encuentro excitación en los niños. Si me quedo sin esto. ¿Qué me queda?". En un caso grave como éste, considera que un tratamiento de entre un año y dos puede mejorar considerablemente la actitud de la persona. Pero asegura que el Gobierno se puede equivocar si pretende que los tratamientos sean obligatorios porque de este modo está demostrado que las terapias conductuales no funcionan. "Tiene que ser el propio paciente el que esté dispuesto a seguir la terapia", asegura.
En algunas esferas del ámbito jurídico las medidas se ven con cierto recelo porque no se consideran del todo compatibles con nuestro sistema legal. Para el portavoz de Jueces por la Democracia, Miguel Ángel Gimeno, la alarma de la sociedad y los medios de comunicación es un tanto exagerada. "Es un tema que debe ser tratado con mucha prudencia y seriedad. No se puede modificar el Código Penal en función de exageraciones". Además, opina que las medidas son contradictorias en tanto en cuanto dan a entender que el pederasta es un enfermo que debe seguir un tratamiento una vez que abandone la cárcel. "Pues si aceptamos que es un enfermo debemos aceptarlo también a la hora de imponer las penas", sostiene Gimeno.
¿Consideras acertadas las medidas que propone el Gobierno? ¿Crees que pueden evitar futuros abusos a menores?
Si quieres firmar tus comentarios, regístrate o inicia sesión »
En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.
Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
“Si pudiese ser algo, sería un buen padre”. Este es uno de los titulares de una de las primeras entrevistas en clave familiar que dio Obama al llegar a la Casa Blanca. La paternidad es algo que está en el fondo de su discurso, casi al mismo nivel que en el propio imaginario del país que preside. Una nación que tiene en la familia uno de sus sustentos: un país creado por Padres Fundadores que son venerados, recordados e idealizados. De hecho, no es extraño que uno de los expertos en comunicación política más en boga, George Lakoff, use una metáfora de padres e hijos para explicar la diferencia entre demócratas y republicanos. Los primeros, blandos o comprensivos. Los segundos, estrictos.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
La comunicación es gestión de expectativas. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Desde las expectativas generadas por la elección de Obama y la dificultad de contentar a todos a lo que ocurre en la Champions. Dar una salida efectiva a esas expectativas, no es fácil. No es fácil dar con el tono, con la forma adecuada de generar optimismo, sensatez y seguridad al mismo tiempo. Aunque la experiencia de Guardiola pueda darnos algunas claves.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
La forma de comunicar de Antonio Basagoiti, el líder del PP vasco, es cuanto menos desconcertante. Es el político de esta formación que más influencia ha tenido en el gobierno vasco desde la restauración de la autonomia y, pese a ello, su credibilidad está en seria duda por su peculiar forma de crear titulares polémicos.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.
En: E-Campanya
Recomendación: Albert Medrán
Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si quieres, puedes registrarte o, si ya lo estás, iniciar sesión ahora.