Literalmente, 'voyeurismo' es un término peyorativo que proviene del idioma francés. Se refiere a la búsqueda de placer sexual observando a otras personas en situaciones que podrían considerarse eróticas. Tales situaciones pueden ser de personas desnudas, semidesnudas, realizando conductas sexuales, ataviadas eróticamente, en su intimidad... Sin embargo, el término para esta práctica es demasiado genérico y cuenta con variadas vertientes y distintos matices. En cualquiera de los casos, un aspecto característico del voyeurismo es el hecho de que el observador no interactúa con las personas observadas.
En primer lugar, es importante matizar que a la gran mayoría personas no les hace ninguna gracia ser observadas en su intimidad. A poca gente le apetece que la miren mientras tiene relaciones sexuales. Está claro que también hay individuos que disfrutan especialmente exhibiéndose, pero no es lo más común. Para casi todas las personas, resulta necesario preservar su intimidad, y la privacidad es una condición necesaria para sentirse a gusto en sus relaciones sexuales. Es por ello que el término 'voyeurismo' tiene una connotación peyorativa o por lo menos se considera 'políticamente incorrecta'.
Quizás en la situación más típica, el voyeurista se sitúa en la distancia, lejos y oculto, de modo tal que las personas observadas no se percatan de su actividad. Esta situación, llevada al extremo, puede incluir el uso e implementación de dispositivos tales como prismáticos, cámaras ocultas, lentes muy potentes, telescopios... Una buena parte de la excitación que siente la persona voyeurista en este tipo de ejemplos proviene del riesgo a ser descubierta. Por ello su conducta puede ser gradualmente más atrevida. El voyeurismo es practicado más a menudo por varones, aunque huelga decir que también hay mujeres aficionadas a éste.
Mientras el voyeurista mira ocultamente, se va excitando y muchas veces se masturba. También puede optar por filmar las escenas observadas y utilizar las imágenes para masturbarse posteriormente con ellas, en la intimidad de su hogar. En ocasiones llega a colgar dichas imágenes en algún portal de internet. De hecho, esto está suponiendo un quebradero de cabeza para las personas que encuentran colgadas imágenes suyas, sin que tengan idea de dónde han salido.
Actualmente, la tendencia de nuestra sociedad es bastante voyeurista, en el sentido de que cada vez hay más cámaras por doquier, preparadas para captar muchos instantes de nuestra vida pública. Recientemente escuchamos en un telediario a una chica quejarse de las cámaras que habían puesto en su Instituto. Por lo visto, para evitar los destrozos que provocaban los alumnos, habían llegado a poner cámaras hasta en los aseos. La tendencia a reducir la intimidad de las personas tiene su mayor exponente en los sofisticados teléfonos móviles. Hoy en día, parece posible grabar todo, cualquiera puede hacerlo, en cualquier lugar y a cualquier persona. El daño que ello puede causar es mayor de lo que puede pensarse.
Además, se han dado casos en los que algunas escenas muy subidas de tono han sido grabadas por cámaras de seguridad en algún lugar público (la calle, el metro, algún parque...). Aunque en teoría tan sólo era posible para unos pocos acceder a dichas imágenes, han aparecido publicadas en algún foro. Una vez que aparecen en internet es prácticamente imposible pararlas, y más aún reparar el daño causado.
¿Alguna vez has deseado observar a otras personas en su intimidad? ¿Te produce excitación esa posibilidad? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Alguna vez te has percatado de que alguien te observaba furtivamente? ¿Crees que cualquiera tiene derecho a grabar lo que quiera, aún vulnerando la intimidad de otras personas?
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Creo que a todo el mundo le excita mirar en cierta forma, de ahí la industria del cine porno +
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