Caminar por la calle, rastrear en un viejo cajón, hojear las páginas de un libro, o incluso curiosear en los papeles que se depositan junto a un contenedor de reciclaje son situaciones habituales para el hallazgo de una fotografía perdida u olvidada. Flickr recoge muchos de esos hallazgos.
Álbum de Flickr del Doctor Olvido, seudónimo del coleccionista Fernando del Toro.
En ocasiones es cuestión de años el tiempo que transcurre hasta que una imagen vuelve a ver la luz. Desde que cayó del monedero al pagar la compra o quedó olvidada en una vieja maleta que acabaron echando al contenedor de escombros durante el derribo de un edificio.
De no tratarse del trabajo de un fotógrafo afamado —como ha sucedido recientemente con los negativos perdidos de Robert Capa en México— lo más habitual es que esas fotografías vuelvan al sitio donde han sido halladas. Pero para algunas personas estas imágenes, sus protagonistas, y las historias que nos cuentan merecen ser rescatadas del olvido y del deterioro.
El hallazgo de fotografías —ajenas en su mayoría a una pequeña historia personal— es motivo de coleccionismo y archivo por parte de algunos. Estas aparecen como el recuerdo de parientes que uno nunca conoció, de sus viajes, o de los lugares donde habitaron. Su formato y el papel nos dan pistas de la época en que fueron tomadas, las anotaciones en el reverso —fechas, lugares, dedicatorias, marca del laboratorio— aportan datos para revelar una historia oculta.
Una de las fotos del grupo de Flickr The Museum of Found Photographs
Flickr es testigo de esta pasión. Muchos usuarios dedican un pequeño espacio a albergar su colección y compartirlas con el mundo. Como el dibujante Mauro Entrialgo, que nos cuenta que la suya es «una colección rara porque por mucho que estés interesado en ampliarla si la casualidad no ayuda puedes estar muchos meses sin añadir ninguna nueva. Yo ahora mismo llevo casi dos años sin haber encontrado una».
‘Found Photograhs’ es el grupo que contiene mayor cantidad de imágenes, muchas veces compartidas con grupos similares, como ‘The Museum of Found Photographs’. Otros como Doctor Olvido -seudónimo del dibujante y editor de fanzines malagueño Fernando del Toro-, han consagrado su espacio exclusivamente a la colección de ‘encontradas’.
Fernando recuerda que parte de esa afición surgió tras la lectura de "uno de los tres libros de la saga Neuromante de William Gibson, donde se describía una obra de arte contemporáneo que consistía en una recopilación de fotos de carnet antiguas. Fue un detalle de esa lectura que se me quedó guardado y al que he vuelto en muchas ocasiones". Entre las numerosas fotos que forman su colección destaca "una foto de carnet de un tipo con un aspecto bastante peculiar de quinquillero de los ochenta, con el pelo alborotado, mirada melancólica y la cabeza ligeramente inclinada a un lado. Creo que la foto, si no recuerdo mal, venía acompañada de un portafotos que perdí, con el nombre de una tienda de fotografía de Rentería".
También se da el caso de que esta práctica, cuando el azar o la suerte no acompaña, lleva a algunos a rebuscar en anticuarios y mercadillos, localizando para su alegría álbumes enteros o archivos profesionales obsoletos, que acaban convirtiéndose en la base material de proyectos artísticos, como el de Peter Piller. Un artista alemán que trabaja con el fondo fotográfico de una empresa de fotografía aérea que cerró, y que le permite reflexionar sobre el absurdo de todo intento de archivo y de las formas de vida contemporáneas.
La editorial independiente Belleza Infinita de Bilbao también ha publicado recientemente el libro Poupurrit. Este curioso volumen recopila las mejores páginas de varios álbumes del coleccionista Jorge Ozores Prado, un interventor de Hacienda que vivió entre 1867 y 1932. En esas páginas aparecen toda clase de documentos gráficos de carácter efímero —muchos de ellos fotografías— que suelen denominarse con el término ephemera. Lo interesante de este libro es que deja patente la intervención artística de Jorge Ozores Prado sobre ese material, pues nos muestra estas colecciones en forma de collages. Realizando por tanto un uso creativo de sus hallazgos.
La proliferación de imágenes en la red ha llevado también a que algunos busquen en ella pequeños tesoros visuales. Este es el caso de la serie Picture me que edita la editorial independiente francesa Kaugummi Books. Se trata de un proyecto de ‘graphzine’ —una variante exclusivamente visual de los fanzines tradicionales—, a cargo de Bartolomé Sanson y Sylvain Etasse, donde se muestra el resultado de una serie de búsquedas de imágenes en internet donde la palabra clave elegida -por ejemplo Burguer, Dinosaur, o Bubble- es acompañada del término me. Hasta el momento llevan publicados diez números.
¿Dispones de viejas fotografías que has hallado? Nos encantaría que nos contaras aquí tu experiencia y que las compartas en nuestro grupo de Fotografía de Flickr.
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