Lo que comenzó como un medio económico y sencillo para anunciar la aparición de un nuevo número de la revista TMEO, se ha convertido en un elemento de comunicación con personalidad propia que, cada dos meses, ilumina los muros de bares, tascas, tabernas y algunas librerías.
El diccionario otorga dos posibles acepciones a la palabra tabernario. La primera indica que es aquello propio de la taberna o de las personas que la frecuentan y la segunda asegura que el adjetivo es sinónimo de grosero. No hay duda, pues, de que el TMEO es una revista tabernaria en todas sus acepciones
Así comienza el prólogo escrito por Mauro Entrialgo para el álbum Los carteles del TMEO, un libro que no es nuevo si atendemos a su fecha de edición, pero que no deja de estar de actualidad, no sólo por lo sorprendente de la propuesta sino porque, cada dos meses, un nuevo cartel vuelve a poblar las paredes de bares, comercios y locales para anunciar un nuevo número del TMEO.
Como cuenta el maestro Entrialgo, testigo privilegiado de la evolución de los carteles desde su origen hace ya veinte años, éstos se fueron adaptando, gracias a un curioso proceso de ensayo y error, a las necesidades de la publicación y las particularidades del público al que van dirigidos.
Primero fueron carteles artesanales de grandes dimensiones pensados para colocar en las calles de la ciudad, más tarde redujeron su tamaño para poder ser distribuidos en bares y librerías, posteriormente se abandonó la idea de un dibujo genérico en cada cartel para desarrollar en cada uno de ellos una ilustración diferente que no estuviera incluida en el número correspondiente del TMEO. En sus últimas versiones y con objeto de evitar confusiones, el cartel incluye también una imagen de la portada del número que se anuncia en cada momento.
Pero además de estas consideraciones de tipo comercial o marketiniano, los carteles del TMEO destacan por sus aspectos gráficos y estéticos. Una afirmación con la que académicos y estudiosos del diseño estarán en desacuerdo pero ¿quién, salvo esos estudiosos y académicos, ha dicho que las innovaciones gráficas tengan que venir por el lado de la ortodoxia y el buen gusto?
Desde este punto de vista el TMEO es toda una institución. Nadie como ellos es capaz de usar así las tipografías, jerarquizar de esa forma los titulares y faltarle el respeto, además de a infinidad de cosas e instituciones, al canon gráfico y visual en el que solemos estar inmersos.
Por tanto, si realmente hay alguien que está escribiendo una tesis doctoral sobre Carmen Lomana, se va haciendo necesario crear una cátedra para estudiar el legado gráfico del TMEO porque de su calado sociológico, de cómo reflejan la realidad y de todas esas cosas trascendentes, estamos convencidos de que ya debe haber tratados y tratados el respecto.
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Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
Muy bueno, no podía faltar en el Selector
En: pixelydixel.com
Recomendación: mami
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