Sociedadcableada, por Juan Varela
Un blog sobre los nuevos ciudadanos y medios digitales
MADRID.- El toque Jobs ha vuelto a funcionar. Después del iPod y el iPhone, el nuevo MacBook Air presentado en la Macworld Expo es el auténtico iBook.
Steve Jobs, encantado con su nueva apuesta.
Steve Jobs ha dado la vuelta completa a la reinvención de Apple desde el lanzamiento del iPod. Entonces la marca de la manzana dejó de ser un fabricante de ordenadores para dedicarse a la electrónica de consumo.
Y llegó el iPhone. La miniaturización de la música y el vídeo lograda con el iPod llegó a los móviles. Internet en la palma de la mano al fin para muchos. Con ese toque Jobs. Los dedos recorriendo ligeramente la pantalla. Sin teclado. Como antes había reinventado el MP3 con la rueda del iPod.
Pequeño, móvil, pensado para conectarse y disfrutar internet. Así es el iPhone -sin 3G por el momento- y así es el ordenador más delgado del mundo.
Thinnovation. Nacido libre. Son los lemas de su publicidad.
Con pantalla suficientemente grande para las películas que ya se pueden alquilar en iTunes (en Estados Unidos, por el momento), con la última versión de wifi y comunicación y almacenamiento con otros macs a través de Time Capsule, la apuesta de Apple para convertirse en el corazón wireless de los hogares digitales.
Pero, sobre todo, el toque Jobs. Los ordenadores, como antes el iPod y el IPhone, son cada vez más táctiles. Y para eso el trackpad se hace múltiple y se pueden dirigir operaciones con el gesto.
Los peros, los hay, como siempre en Mac. Es caro, 1.799 dólares, no tiene batería reemplazable y otros problemas se irán descubriendo.
Pero tiene estilo. Pretende ser exclusivo y fascinante como el iPhone, ese carísimo teléfono móvil que define un club de gente.
Como en su budismo practicante, el CEO de Apple da la vuelta a las ruedas de la oración y el pasado, el presente y el futuro. iPod, iPhone, MacBook Air es el mantra.
El toque Jobs.
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Juan Varela es periodista y bloguero.
La vida real y virtual en el ciberespacio y la actividad de los nuevos ciudadanos digitales. Una exploración de la vida cuando todos podemos ser medios. Los desafíos de la democracia y la ciudadanía digital. La cibercultura y las ideas que animan la vida digital y las identidades de dominio público en la era del ciborg sentimental.
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