Madrid se ha convertido en escenario de una batalla después de que la Policía y un grupo de antifascistas que trataban de reventar una manifestación de ultraderecha convocada por el grupo 'Nación y Revolución' en pleno corazón de Lavapiés.
Seis personas fueron detenidas esta tarde tras los incidentes registrados en los alrededores de Tirso de Molina y el barrio de Lavapiés, donde decenas de antidisturbios del Cuerpo Nacional de la Policía (CNP) cargaron con pelotas de goma y gases lacrimógenos contra más de dos centenares de antifascistas, para que estos no pudieran acceder a la plaza.
A las 20:30 de la tarde daba comienzo en la madrileña plaza de Tirso de Molina una manifestación de un grupo de ideología nazi, autorizada por la delegación del Gobierno. El lema de la concentración de 'Nación y Revolución', la sexta en lo que va de año, era 'Los precios suben. ¿Cuánto nuestros sueldos?'
Como los lemas que suele utilizar este grupo en sus marchas "no son ofensivos ni hirientes, ni atentan contra la Constitución", las autoridades normalmente dejan que sus marchas salgan adelante, aunque la mayoría de las veces haya aprovechado estas concentraciones para atacar claramente a colectivos de personas, como los inmigrantes, a los que acusan de ser los causantes de la inseguridad ciudadana, según se puede leer en su página web. Sí se prohibió, sin embargo, una manifestación en la puerta del Ministerio del Interior el pasado mes de enero.
Para los grupos antifascistas la indignación no ha venido tanto del lema de la manifestación como del lugar en la que se ha convocado. La Asamblea de Madrid Antifascista considera que la marcha ha sido, desde un principio, una "provocación". Según ellos, esta céntrica plaza de la capital "ha sido uno de los lugares más importantes de la lucha antifascista" y, además, se ubica en el corazón de un barrio en el que viven muchos extranjeros.
"No podemos ni vamos a permitir que grupos fascistas, nazis o xenófobos se manifiesten tranquilamente en el centro de nuestra ciudad, en nuestra Plaza de Tirso de Molina", explican desde la Asamblea.
Así, la plataforma convocó una marcha alternativa en el mismo lugar, a la que se unieron otros grupos de izquierda como la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), cuya delegación se encuentra en la misma plaza que los nazis eligieron para manifestarse. En conversación telefónica, una portavoz aseguró que, tanto la Junta Electoral, como la Delegación del Gobierno de Madrid estaban al tanto de la convocatoria de los grupos antifascistas.
Antes de que llegaran los neonazis, la Policía Nacional había impedido el acceso de los antifascistas a la plaza, apostándose los agentes en las entradas de la plaza y de La Latina. El dispositivo policial acorraló a decenas de antifascistas. Los agentes desalojaron la plaza, mientras que el grupo de ultraderecha, se mantuvo en la boca del Metro de Tirso de Molina.
El despliegue de seguridad de la Delegación de Gobierno, que incluyó más de veinte furgones de antidisturbios, no impidió que se produjeran incidentes entre ambos grupos.
Al grito de "lo, lo, lo, que viva España", los neonazis fueron respondidos por los antisistemas con "asesinos, nazis, fuera". Entretanto, subió la tensión en este céntrico barrio de la capital y los manifestantes se dispersaron por las calles adyacentes.
Al tiempo que se producía la carga policial, un grupo de antifascistas quemó varios contenedores para improvisar una especie de barricada a fin de impedir ser golpeados por las pelotas de goma. Otros tantos se desplazaron hacia el barrio de La Latina, donde instalaron nuevas barricadas con contenedores en la calle Colegiata con la calle Toledo, y en la calle Duque de Alba. Los altercados llegaron hasta la calle de Embajadores y el barrio de Lavapiés.
Una dotación de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid se trasladó a la zona para apagar el fuego provocado por la quema de los contenedores. También se personaron en el lugar dos unidades móviles del Sammur para atender a posibles heridos.
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