Desde hace un mes, Verónica tiene dos empleos. "Como la hipoteca no hacía más que subir, decidí hacer algo", dice. Así que optó por dedicar el tiempo libre que le dejaba su trabajo como técnica en imagen para el diagnóstico en el hospital público de Manresa (Barcelona) a hacer horas de refuerzo en un centro privado. "Además, quiero casarme, y una boda no sale gratis", añade.
Verónica no tiene mucho tiempo libre.
El 6 de junio de 2006, seis meses después de comprarla, Verónica recibía las llaves de su casa. 85 metros cuadrados, tres habitaciones, dos baños, cocina, salón y terraza, se traducían en ese momento en una hipoteca de 980 euros mensuales. Pero fue empezar a vivir en ella y el euribor comenzó a escalar posiciones —en soitu ya te explicamos qué es este índice, para qué sirve y cómo se calcula—. Cada vez que salía un nuevo dato, Verónica se echaba a temblar. "La subida más fuerte fue en 2007, me subieron de golpe 120 euros", cuenta.
Tras la última revisión (en diciembre de 2008), ya paga 1.600 euros al mes, casi un 65% más que al principio. La diferencia es que ahora lo hace con ayuda de su novio Sergio, con el que vive desde hace un año. Además, confía en que continúe la tendencia bajista del euribor, iniciada en octubre, y que en la revisión de junio —son cada seis meses—, su hipoteca "baje por lo menos un pelín".
Verónica tomó la decisión de comprar un piso cuando se fue de casa de sus padres, con 25 años. Entonces, afrontaba el gasto con horas extras y guardias en el hospital. "En ese momento no te planteas que el euribor vaya a subir tanto que no vas a poder pagar la hipoteca", asegura. De todas formas, dice que no se arrepiente. "Nunca me ha gustado el alquiler. Pienso que es una forma de tirar el dinero, porque lo que inviertes no te lo devuelve nadie. Además la gente me animaba", explica.
El problema es que la hipoteca ha dejado a la pareja prácticamente sin vida social. No salir es una de las estrategias para poder hacer frente a los más de 2.000 euros que tienen de gastos fijos al mes. "Nos gustaría casarnos, pero una boda no baja de los 15.000 euros", dice Verónica, a la que por el momento no le queda otro remedio que conformarse con la unión por 40 años que tiene con su banco. "Tendré que estar pagando hasta los 65 años, pero el día que me jubile voy a ser la mujer más feliz del mundo", dice.
A pesar de todo, no pierde la esperanza de casarse antes de 2011, y para eso guarda lo que puede al final de mes. "Antes salía mucho, y ahora lo hago de uvas a brevas. Además ya sólo compro en rebajas", explica Verónica. Su plan de ahorro pasa también por "comprar sólo en supermercados hard discount, eliminar el teléfono fijo de casa, poner la calefacción al mínimo y desayunar en casa en vez de en el hospital".
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