La Habana.- El abogado y periodista Bruno Rodríguez corona una larga trayectoria en el servicio diplomático cubano, donde creció profesionalmente muy ligado al ex canciller Roberto Robaina, con su nombramiento como nuevo ministro de Exteriores, en relevo de Felipe Pérez Roque.
Con la introducción de cambios estructurales en el Poder Ejecutivo y el posicionamiento de más hombres de su confianza, Raúl Castro ha dado un fuerte golpe de mano para lograr su propia maquinaria de Gobierno. EFE/Archivo
Licenciado en Derecho, Bruno Rodríguez, de 51 años, era primer viceministro de Exteriores desde 2004 y canciller interino cuando Pérez Roque no estaba en la isla por sus viajes u obligaciones.
Apenas cinco años después, ha saltado al primer plano de la política cubana tras ser nombrado el lunes por el presidente Raúl Castro para reemplazar a quien en mayo hubiera cumplido una década al frente de la diplomacia de la isla.
Rodríguez, sexto canciller de Cuba desde el triunfo de la revolución en 1959, tiene una carrera íntimamente ligada a Robaina, ministro de Exteriores desde 1993 y hasta que en mayo de 1999 fue destituido por el ex presidente Fidel Castro.
Hoy ya distanciado de Robaina, de él dicen que es un hombre nacido para la diplomacia, con una buena formación, maneras sumamente educadas pero capaz de mantener una agria disputa sin alterar la expresión de su rostro.
Fue encargado del departamento de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) cuando Robaina ejercía la secretaría general de esa organización, principal cantera para la sucesión en cargos de dirección del país.
Pasó por la dirección del diario Juventud Rebelde, órgano de prensa oficial de la UJC, y allí trabajó entre finales de los años 80 y principios de los 90.
La llegada de Robaina a la cancillería supuso el pasaporte para que Rodríguez ocupara una legación especialmente sensible para Cuba como es la de las Naciones Unidas, donde ejerció primero como embajador alterno y después como plenipotenciario.
Estuvo once años en Nueva York, entre 1993 y 2004, y regresó a Cuba convertido en viceministro, cargo que ejerció con la responsabilidad de ocuparse de las relaciones con América Latina.
Su larga trayectoria en Estados Unidos le ha servido para ganarse fama de diplomático curtido y gran conocedor de la realidad de ese país, con el que Cuba está enfrentada desde hace décadas, aunque ahora hay expectativas de alivio de la tensión tras la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca.
Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Bruno Rodríguez también ha pasado por la cátedra de Derecho de la Universidad de La Habana como profesor.
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Soitu.es se despide 22 meses después de iniciar su andadura en la Red. Con tristeza pero con mucha gratitud a todos vosotros.
Fuimos a EEUU a probar su tren. Aquí están las conclusiones. Mal, mal...
Algunos países ven esta práctica más cerca del soborno.
A la 'excelencia general' entre los medios grandes en lengua no inglesa.
Blanco aplica además lo que tan bien resume Luntz: no es lo que dices, es lo que la gente oye. O en este caso, no es lo que haces, es lo que la gente ve que haces. Y ante una huelga encubierta cuando todos deseamos ir de viaje durante nuestras vacaciones, nos es muy fácil ponernos en la piel del ministro y apoyarle. Aunque los controladores digan que su propuesta no es viable.
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